61 voces conscientes Stéphane Quetzal habla despacio, las palabras atraviesan dulcemente sus labios mientras sus ojos confirman que es su alma la que las pronuncia. En cada frase deja claro que es su opinión la que expresa, abriendo la puerta a otras formas de entender el chamanismo y liberando a quien escucha para decidir si la atraviesa. Este francés, afincando en el sur de España, y lleva más de veinte años practicando un chamanismo conectado a sus raíces europeas. El mundo en el cual vivimos es un mundo de cooperación ¿Qué es el chamanismo? Hay varios caminos en el mundo del chamanismo, el de las plantas sagradas, la ayahuasca y este tipo de plantas, y otro que no utiliza alucinógenos. Para mí esas son las dos grandes diferencias, después, hay muchos detalles, muchas maneras de hacer. Son dos caminos que pueden ser complementarios, pero muy diferentes. Porque no es únicamente tomar algo o no, es lo que produce este tipo de chamanismo, es decir, la manera de conectar con el mundo sutil, la manera de conectar con los espíritus, la manera de dialogar con las dimensiones personales dentro de cada uno. Sin embargo, los dos caminos van al mismo sitio: desarrollar un puente de diálogo entre nosotros y el mundo de los espíritus. Para mí la base del chamanismo es esto, desarrollar el diálogo y la cooperación con los espíritus. ¿Para qué necesitaríamos establecer ese diálogo con los espíritus? ¿Cuál sería el objetivo? Hay varios en realidad, hay un objetivo personal: yo en el mundo, mi espacio en el mundo. Una vez que empezamos este diálogo cambia todo, cambia la visión del mundo en el que vivimos, la conexión con la naturaleza… modifica toda la conciencia de quién soy yo dentro del mundo. Eso es a nivel personal. También hay un nivel colectivo, que ha sido la base durante miles de años, en el que el chamán es el encargado de la conexión colectiva entre la tribu y el mundo invisible, más sutil. Una vez empezamos a cooperar y a dialogar entendemos que la naturaleza, el mundo en el cual vivimos, es un mundo de cooperación, mucho más que uno de competición. El mundo coopera entre sí al 90 %, hay un millón de ejemplos, uno es el baile entre los insectos y las flores, es pura cooperación. Y la cooperación significa que los dos lados se benefician. Esta manera de vivir en el mundo se puede integrar y, por supuesto, cambia mucho, al pasar de la competición a la colaboración te sientes más vivo. Háblame de la historia del chamanismo. El chamanismo es el fondo común cultural, existía antes de cualquier religión, antes incluso que cualquier organización social. Imagina nuestros ancestros, un poco perdidos en el mundo, debes tener todos los sentidos superdesarrollados para sobrevivir, no tienes otra opción. Yo creo que, desde siempre, la gente ha podido sentir lo más sutil. Y en lo más sutil están los espíritus. Han tardado miles de años poner una palabra, como “espíritus”, a lo que sentimos, pero existía antes de toda la organización mental del mundo. Para mí esa es la historia del chamanismo, la base. Después cada cultura va a desarrollar, por su entorno, una manera distinta de practicar el chamanismo, es muy diferente lo que practica una tribu en Amazonia o en Mongolia, es muy diferente, pero en los dos casos puede ser chamanismo. ¿Cuál sería el punto común, esa comunicación con los espíritus? Sí ¿Hay algún otro punto común que unifique todas las prácticas? Michael Harner ha dedicado su vida a encontrar los puntos comunes. Su trabajo se llama chamanismo transcultural, y ha desarrollado, con los puntos comunes, una manera precisa de ayudar a la gente a poder conectar con los espíritus durante un viaje chamánico, por ejemplo. Tú practicas otro tipo de chamanismo, ¿cómo es? No sé cómo llamarlo, pero lo veo más intuitivo. Cogiendo el ejemplo del viaje chamánico, yo voy a invitar a la gente a conectarse con el sonido producido, pero me autolibero del esquema del ritmo monótono, de no cantar… es otra manera de viajar de manera chamánica que me da más libertad, más éxtasis, más placer. En realidad, el chamanismo que practico es una síntesis personal de mi camino, hay influencias de todas partes, pero lo que me importa es ayudar a la gente de cultura occidental a volver a conectar con sus raíces chamánicas, porque tenemos raíces chamánicas.
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