El Cultivador

10 noticias El legado franquista del cannabis: España exporta marihuana medicinal, pero prohíbe su uso a los pacientes España produce toneladas de cannabis medicinal para países como Alemania o Israel, pero impide a sus propios ciudadanos enfermos acceder legalmente a esa misma planta. Todo gracias a un decreto heredado del franquismo que ha quedado intacto en plena democracia. En una de esas paradojas tan características del Estado español, la legislación franquista sigue marcando el rumbo de una de las industrias más prometedoras del siglo XXI. Gracias a un decreto firmado por Francisco Franco en 1967, España se ha convertido en uno de los mayores productores de cannabis medicinal del mundo. En 2024 cultivó más de 50 toneladas de marihuana con estándares farmacéuticos, pero esa producción tiene un único destino: la exportación. Los pacientes españoles, mientras tanto, continúan sin un marco legal que les permita acceder a ese mismo producto para tratar dolencias graves como el dolor crónico, la esclerosis múltiple o los efectos secundarios de la quimioterapia. La planta que aquí se cultiva bajo estrictas medidas de seguridad sanitarias solo está disponible para quienes viven fuera del país. La situación raya lo grotesco. Empresas privadas con licencias exclusivas —como Linneo Health, propiedad del magnate Juan Abelló— operan con total legalidad cultivando marihuana terapéutica a gran escala, pero si un paciente decide plantar unas pocas macetas en su balcón para aliviar sus síntomas, se arriesga a un proceso judicial, a multas o incluso a penas de prisión. Lo que el Estado aplaude como éxito empresarial cuando se exporta, lo castiga Wabeno (depositphotos)

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