15 cultivo exterior En zonas con veranos suaves o con cierta humedad ambiental, como muchas áreas de la zona norte de la península, rara vez se convierte en un problema grave Un entorno de cultivo limpio ayuda a prevenir plagas Cogollo de exterior curado directa de los ácaros, permite una identificación certera. Prevención En el cultivo exterior de marihuana, la prevención de la araña roja se basa principalmente en la observación regular del estado de las plantas y en prácticas que favorezcan su resistencia y dificulten la instalación de plagas. Aunque no es posible controlar las condiciones climáticas, sí se pueden implementar medidas que reduzcan las probabilidades de sufrir una infestación. Una de las estrategias más eficaces es contar con una buena frecuencia de riego y preservar la humedad del suelo o sustrato en los meses más cálidos y secos, ya sea con polímeros o acolchado. Los primeros son un hidrogel con una gran capacidad de retención de agua, que ayuda a conservarla en el sustrato. El acolchado o mulching, por su parte, consiste en cubrir la superficie de las raíces, ya sea con paja, arlita o cualquier otro material para protegerlas del calor y mantener la humedad. El estado fisiológico de la planta influye directamente en su vulnerabilidad. Si está estresada por carencias de nutrientes, riegos irregulares o podas agresivas será más susceptible al ataque de plagas. Por tanto, seguir un plan de cultivo equilibrado, con abonado adecuado, riego controlado y podas moderadas, es una medida preventiva en sí misma. Asimismo, la higiene del entorno de cultivo también es muy importante. Eliminar restos vegetales secos o zonas con acumulación de materia orgánica ayuda a reducir refugios potenciales para los ácaros. También puede aplicarse, de forma preventiva, jabón potásico o preparados vegetales, como aceite de neem o extracto de canela, que ayudan a mantener a raya distintas plagas sin dañar el ecosistema del cultivo. No obstante, su uso debe ser siempre moderado, y evitando aplicaciones durante las horas de mayor insolación para no dañar el tejido vegetal. En resumen, una combinación de higiene, observación, cuidado general de las plantas y manejo biológico preventivo constituye la mejor defensa frente a la araña roja en exterior.
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