El Cultivador

61 voces conscientes En un viaje chamánico, lo evidente es que estamos en dos lugares a la vez ¿ Qué es un viaje chamánico? Es, entre otras cosas, una herramienta para viajar entre diferentes niveles de conciencia, es decir, diferentes mundos. Todas las herramientas para viajar tienen un punto común: ayudar a entrar en un estado modificado de conciencia, lo que en chamanismo se llama la realidad non-ordinaria. Cuando entramos en este estado podemos conectar con diferentes niveles de conciencia y recibir, por ejemplo, enseñanzas, consejos, sanaciones, muchas cosas… Eso se hace a través de la capacidad del cerebro de entrar en trance. La palabra “trance” produce un poco de miedo en nuestras culturas, porque hemos aprendido a desconfiar de todo lo que nos hace salir del mundo material, físico, pero no hay nada que temer. También entramos en otras formas de realidad non-ordinaria cuando estamos dormidos. Los sueños también son un estado modificado de conciencia, y cada mañana volvemos a nuestras vidas, quizás con enseñanzas, informaciones y muchas cosas. Pues es un poco parecido, aunque el camino es diferente. Otra cosa importante es que un viaje es muy diferente a una posesión: en una posesión abro todo mi ser a la entidad, a los espíritus que van a tomar poder de mi ser durante un momento para un ritual o una ceremonia. En un viaje chamánico el observador, que está conectado a la mente, sigue ahí siempre, no produce esta sensación, de repente, de no ser el maestro a bordo. No hay que tener la idea de que la mente va a enfrentarse a la parte más espiritual de la conciencia, en realidad las dos pueden trabajar en equipo, cooperar, y es necesario en un viaje chamánico, y sobre todo tal como lo hacemos en Occidente, porque, al final, el observador es la parte que va a volver con imágenes, con información. Es muy importante saber que entramos en un viaje con todo lo que somos, y también cómo nos sentimos ese día y dónde estamos en nuestro camino en ese momento. Esa es la base del viaje chamánico. Después, las maneras de hacer un viaje chamánico son muy variadas: se puede viajar con el sonido del tambor, de la maraca, de la guimbarda, con la voz u otras cosas que producen sonidos; se puede viajar tomando sustancias como una planta u hongos; se puede viajar sentado, tumbado, en movimiento, de pie, en una postura de trance; se puede viajar de manera autónoma, por sí mismo, se puede acompañar a alguien en el viaje, se puede viajar con la persona al mismo tiempo o también viajar para una persona. No hay una sola forma de hacer un viaje chamánico, hay una variedad muy interesante. Has hablado de realidad non-ordinaria. ¿A dónde vamos cuando viajamos? ¿Cuáles son esas realidades no ordinarias? La realidad es que no hay palabras para definirlo exactamente, pero podemos decir que hay un nivel un poco más psicológico, nuestra conciencia. Nuestro ser son capas de diferentes niveles, un viaje chamánico nos ayuda a conectar algunos niveles de conciencia más conectados con el ser íntimo, el alma, el entorno de verdad (lo que es un árbol de verdad, un animal de verdad…). No quiere decir que en la vida cotidiana no seamos conscientes de estos niveles, pero en un viaje chamánico es más claro, más evidente. Ese es el nivel más racional. Después vamos a un nivel que es mucho más cuántico, en un viaje chamánico, como en la base de la física cuántica, lo evidente es que estamos en dos lugares a la vez, si estoy tumbado puedo sentir mi cuerpo tumbado, ser consciente de mi entorno, de dónde estoy en este momento, y al mismo tiempo viajar a un entorno muy diferente, una selva lejana llena de animales, y no hay que elegir qué lado es el verdadero, son los dos, hay una parte que se queda en la sala y una parte que está viajando a otro nivel, como en la física cuántica. De la misma manera, la noción del tiempo no desaparece, se modifica, puedo tener la sensación de haber viajado cinco minutos y haber pasado una hora, por ejemplo. Lo mismo con el espacio, eso se nota mucho cuando una persona viaja con sonidos y tiene la sensación de que la fuente del sonido está a su alrededor o cerca de ella misma, incluso puede tener la sensación de que es únicamente para ella, aunque esté viajando en grupo. Todos los niveles de espacio y tiempo se ajustan y se modifican en este nivel chamánico de realidad no ordinaria. Después, más concretamente, muchísimas tradiciones describen tres mundos, tres niveles principales a los que viajamos; en otras tradiciones hay nueve, tres por tres, pero, básicamente, están el mundo de abajo, el mundo del medio y el mundo de arriba. El entorno está muy presente en las prácticas chamánicas

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