62 voces conscientes Ayudo a las personas a viajar El mundo de abajo es el mundo de las raíces espirituales, es donde se pueden encontrar los animales de poder y otros espíritus. En el mundo de arriba vamos a encontrar a los ancestros, los maestros, todas las figuras de las culturas que son los dioses, este tipo de espíritu. Y el mundo del medio es el mundo en el que vivimos, la parte espiritual de nuestro mundo físico. En el mundo de arriba y en el mundo de abajo los espíritus son diferentes, pero tienen un punto en común, son transcendidos, son mundos de pura cooperación, es muy sanador, muy sencillo y por eso, tradicionalmente, se viaja primero al mundo de abajo, para contactar con un animal de poder, después al mundo de arriba, y al final se viaja a nuestro mundo, el del medio. Por supuesto se puede hacer al revés, pero muy a menudo es en este orden, y es lógico, porque en el mundo del medio los espíritus tienen un punto en común con nosotros: tienen que sobrevivir. Y a partir del momento en que tenemos que sobrevivir entramos en un intercambio, una cooperación que puede ayudar mucho, puede ser muy sanador, pero también un poco más complejo, porque, en el intercambio, el espíritu que coopera puede pedir más, y tenemos que estar más alineados con nosotros mismos, más conscientes. No quiero generar miedo, pero es un poco más complejo. En los otros dos mundos es más sencillo, la cooperación es más directa. Estas son las bases generales, ¿cuáles son las diferencias entre las diferentes culturas? Hay muchas diferencias y también puntos comunes. El gran punto común es la búsqueda de entrar en este estado modificado de conciencia, para poder viajar y conectar con algo más profundo, más cercano al alma, el mundo de los espíritus, el mundo más invisible o las capas más sutiles de la vida. Después hay muchas diferencias, por ejemplo, hay una diferencia grande entre viajar con el sonido o tomar una sustancia, una planta o un hongo. Eso transforma mucho la manera de viajar, porque tomar una planta o un hongo es como dejar que el espíritu sea el piloto de la experiencia, mucho más que al viajar con el sonido de un tambor, donde el observador tiene una parte más grande en la cabina del piloto. Y no hay uno que sea mejor que el otro, es diferente. Para mí tomar una sustancia puede ser muy sanador, pero más delicado: si uno no está listo, por ejemplo, si no está muy bien acompañado, si la intención no es muy clara, puede convertirse en una experiencia más difícil, más complicada. Viajar con el sonido, acompañado por un chamán que toca el tambor, que nos acompaña a viajar, puede ser igual de profundo, pero es más suave. La planta está muy bien, porque es un bazuca, y la idea en los dos tipos de viajes es abrir puertas de conciencia, pero es diferente abrir una puerta con una llave o con una bazuca. Con la planta vas a entrar, pase lo que pase. Con la llave a lo mejor no estás lista en este momento para abrir la puerta, y es muy justo no abrirla, no pasa nada. Tomando una planta vas a abrir la puerta. Las dos son perfectas, y llegan al mismo sitio, pero son muy diferentes. Por otra parte, hay también una diferencia muy grande entre lo que yo hago, o muchas personas hacen, sobre todo en Occidente. Yo voy a ayudar a las personas a viajar por sí mismas. Aunque no soy únicamente una fuente de sonido, en este momento tengo que sostener la energía, Todo en Lourdes está relacionado con el espíritu del agua
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