15 cultivo exterior Quitar las hojas y ramas de las zonas bajas y en la parte interior de las plantas, favorece la ventilación y reduce la acumulación de humedad El menor aporte de nitrógeno durante la floración hace que las hojas se vuelvan amarillas Las podas mejoran la ventilación, reduciendo el riesgo de padecer hongos en el cultivo fuertes vientos. Cuando esto ocurre, las flores pueden quedar embarradas e inaprovechables. Prevención: qué hacer antes de que lleguen las lluvias y las temperaturas caigan El éxito del cultivo exterior en otoño depende en gran parte de las decisiones que se tomen durante las semanas previas a su llegada. A principios de septiembre, cuando las temperaturas aún son relativamente estables y el sol brilla con fuerza, es el momento idóneo para aplicar medidas de prevención que ayuden a proteger las plantas durante esta etapa crítica. Una de las estrategias más eficaces comienza incluso antes de la siembra: la elección de la genética. Cultivar plantas adaptadas a climas húmedos y resistentes a los hongos, como sativas (NLD) de cogollos no muy densos, es una ventaja fundamental cuando se prevé que la fase final coincidirá con el clima otoñal. Muchas variedadesholandesaspresentan mayor tolerancia a la botrytis y pueden ser una excelente opción en este tipo de cultivos. También cabe destacar algunas genéticas desarrolladas en el norte de España, ya que allí el otoño también es bastante frío y húmedo.Por otra parte, las autoflorecientes o las índicas (BLD)de floración rápidapermiten adelantar la cosecha a septiembre, evitando así las duras condiciones climáticas del mes de octubre. Una vez establecido el cultivo, las podas pueden ayudar a una mejor aireación de las plantas, evitando la formación de bolsas de aire húmedo. Quitar las hojas y ramas de las zonas bajas y en la parte interior de las plantas, favorece la ventilación y reduce la acumulación de humedad, lo que puede prevenir la proliferación de hongos. Esta práctica debe realizarse con criterio, evitando podas agresivas en floración avanzada, y dejando siempre tiempo suficiente para que los ejemplares se recuperen antes de que lleguen las lluvias. Además, un tutorado adecuado garantiza que las ramas cargadas de flores no se doblen ni entren en contacto con el suelo, lo cual podría favorecer la aparición de hongos en caso de precipitaciones o nieblas densas. Una práctica que también es aconsejable consiste en atarlas al tronco central. Esto dificulta su rotura en caso de tormenta e impide que toquen el suelo si llegasen a partirse, de forma que podemos salvar a los cogollos de caer al suelo embarrado. Esto último aplica a las plantas sembradas en tierra madre, ya que, si las tenemos en maceta, la mejor opción es resguardarlas de las lluvias fuertes. Otro aspecto sobre el que existe un amplio consenso entre la mayoría de cannabicultoresdurante esta etapa es la gestión del abonado. En las semanas finales del ciclo, lo habitual es dejar de aplicar fertilizantes un par de semanas o tres antes de la cosecha. El objetivo de esta práctica esprovocar una lixiviación de nutrientes y que no queden acumulados en el suelo o sustrato. Cuidados durante el otoño Una vez que el clima otoñal se ha instalado de forma definitiva, el enfoque del cultivo debe pasar de la prevención a la vigilancia activa. Las condiciones ambientales pueden variar rápidamente,
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