El Cultivador

58 activismo El estigma contra los usuarios de cannabis perpetúa barreras al acceso médico y social Regular el cannabis permitiría romper esta lógica punitiva y adoptar una perspectiva más sensata y justa. Una perspectiva basada en la reducción de daños, la información veraz y el respeto a la diversidad de usos. Perspectiva internacional: España se queda atrás La tendencia global es clara. Cada vez más países adoptan políticas de regulación progresiva del cannabis, tanto medicinal como recreativo. Uruguay, Canadá, Malta, Alemania y varios estados de EE. UU. han implementado modelos diversos, pero con un mismo objetivo: controlar y supervisar el mercado en lugar de dejarlo en manos del crimen organizado. España, que fue pionera en la tolerancia hacia el autoconsumo y las asociaciones, ha quedado rezagada por su falta de ambición política. El inmovilismo institucional contrasta con la evolución social y científica del país. Seguir ignorando esta realidad supone no solo una injusticia para los usuarios y pacientes, sino una pérdida de liderazgo internacional en un ámbito donde podríamos marcar la diferencia. Hacia un modelo propio: regulación con identidad No se trata de copiar modelos ajenos, sino de construir uno propio, adaptado a la realidad española. Un modelo que combine acceso medicinal bajo receta, reconocimiento explícito del derecho al autocultivo, licencias para asociaciones cannábicas sin ánimo de lucro y, eventualmente, apertura a la comercialización regulada para adultos. Este modelo debe construirse con participación ciudadana, diálogo institucional, datos científicos y perspectiva de derechos. Porque regular no es liberalizar sin control. Es ordenar, supervisar y garantizar. Es ahora o nunca Regular el cannabis en España ya no es solo una demanda del activismo cannábico. Es una necesidad sanitaria, económica y democrática. Lo han dicho los pacientes, lo han reclamado los científicos, lo han pedido las asociaciones, lo ha debatido el Parlamento. ¿Qué más falta? Las excusas ya no valen. Los datos están sobre la mesa. La sociedad está preparada. Solo falta que el Gobierno actúe. Porque cada día sin regulación es un día más de sufrimiento para los pacientes, de inseguridad para los cultivadores, de hipocresía institucional y de oportunidades perdidas. España necesita una ley del cannabis. Y la necesita ya. imamfathoni (depositphotos) andrijamarkovic (depositphotos)

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