6 noticias Colorado y Oregón abren camino en la regulación psicodélica mientras más de 20 estados preparan sus propias reformas La legalización de los psicodélicos ya no es una cuestión marginal ni futurista en Estados Unidos. Mientras el gobierno federal mantiene una postura conservadora, más de veinte estados —con Colorado y Oregón a la cabeza— están desarrollando sus propios marcos legales para integrar sustancias como la psilocibina o la MDMA en contextos terapéuticos y personales, abriendo una nueva etapa en la política de drogas del país. El cannabis, una planta milenaria que ha sido aliada de la humanidad en la medicina, la agricultura y la industria, sigue envuelta en una densa niebla de ignorancia y estigmatización. Pero esa niebla empieza a disiparse gracias a la ciencia. Un equipo internacional de investigadores liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha logrado lo que hasta hace poco parecía inalcanzable: una cartografía genética global del Cannabis sativa, tanto en su forma silvestre como cultivada. Se trata del primer estudio que ofrece una visión completa de la diversidad genómica de esta especie, revelando sus orígenes evolutivos, su distribución geográfica ancestral y sus potencialidades de futuro. La revolución psicodélica ya no es una idea del futuro: es una realidad en marcha. Estados Unidos, lejos de adoptar una postura unificada a nivel federal, se ha convertido en un mosaico de reformas legales lideradas desde abajo, donde los estados individuales están diseñando marcos normativos para integrar sustancias como la psilocibina, la MDMA o la ibogaína en contextos terapéuticos, personales e incluso espirituales. A la vanguardia de este movimiento se sitúan Colorado y Oregón, que han puesto en marcha modelos pioneros de regulación mientras otras veinte jurisdicciones comienzan a seguir sus pasos. gustavofrazao (depositphotos) En Denver, la conferencia PsychedelicScience 2025 —la mayor del mundo dedicada a estas sustancias— sirvió como catalizador de este cambio cultural y político. Durante cinco días, más de 8.000 personas, entre científicos, terapeutas, activistas, legisladores y empresarios, debatieron sobre cómo construir sistemas legales seguros, eficaces y humanos en torno a los psicodélicos. El ambiente, más parecido al de un congreso médico que al de una contracultura, reflejaba el punto de inflexión que vive el debate: ya no se discute tanto si deben legalizarse, sino cómo y en qué condiciones. En este contexto, Oregón se convirtió en el primer estado en autorizar sesiones terapéuticas supervisadas con hongos alucinógenos.
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