El Cultivador

8 noticias El cannabis conquista a la tercera edad: cada vez más personas mayores lo usan para dormir, relajarse y aliviar el dolor Lo que antes era símbolo de juventud rebelde, hoy se está convirtiendo en un recurso terapéutico habitual entre quienes superan los 65 años. El consumo de cannabis crece con fuerza en la tercera edad, impulsado por motivos de salud y calidad de vida, mientras expertos y profesionales comienzan a replantearse el papel de esta planta en el envejecimiento. El consumo de cannabis entre personas mayores está viviendo un auge inesperado en Estados Unidos. Según un estudio publicado en la Journalof the American Medical Association, un 7 % de los adultos mayores declaró haberlo consumido en el último mes en 2023, frente al 4,8 % en 2021. Se trata de un aumento sostenido que confirma lo que muchos profesionales ya observan en consulta: cada vez más mayores recurren al cannabis para dormir mejor, aliviar el dolor, reducir la ansiedad y sobrellevar dolencias asociadas al envejecimiento. Lo hacen, en su mayoría, de forma informada y con un uso más medicinal que recreativo. El perfil del consumidor también ha cambiado. Mujeres con estudios superiores y mayor poder adquisitivo lideran este crecimiento, y muchos de ellos utilizan productos como aceites ricos en CBD, cápsulas, comestibles o flores con baja concentración de THC. Las razones son claras: buscan alternativas a los medicamentos tradicionales, especialmente para tratar el dolor crónico, el insomnio y la ansiedad, sin los efectos secundarios de fármacos como los opioides o las benzodiacepinas. Un estudio canadiense reveló que un 36 % de los mayores que usaron cannabis medicinal lograron reducir su consumo de opioides y un 20 % disminuyó su dependencia de sedantes. Sin embargo, la normalización del consumo entre mayores no va acompañada de una conversación médica fluida. Muchas personas no informan a sus médicos por temor al juicio o por falta de confianza, y menos de la mitad hablan abiertamente sobre su uso de cannabis en consulta. Esto preocupa a los expertos, ya que los efectos del THC pueden ser más intensos en organismos envejecidos, y las interacciones con otros tratamientos no siempre están bien documentadas. Profesionales como el Dr. Benjamin Han, de la Universidad de California San Diego, alertan sobre la falta de formación médica en cannabis terapéutico y la urgencia de crear protocolos específicos para pacientes mayores. Aunque el cannabis no es una solución mágica, sí representa una herramienta complementaria que muchos jubilados están integrando en su día a día. Su uso responsable, con dosis bajas y progresivas —especialmente de THC—, y con supervisión profesional, puede mejorar la calidad de vida sin grandes riesgos. La legalización en muchos estados y la reducción del estigma han permitido que esta generación se acerque al cannabis con curiosidad y apertura, en busca de bienestar físico y emocional. Lejos de estereotipos, la llamada «Generación Silver» está explorando nuevos caminos para envejecer con autonomía y dignidad. Con prudencia y asesoramiento, el cannabis puede convertirse en un aliado en esa etapa vital. Para muchos, nunca fue parte de su juventud, pero ahora, en la madurez, descubren que —como tantas otras cosas en la vida— el cannabis también puede llegar justo a tiempo. ljsphotography (depositphotos) marketing.lasers@ya.ru (depositphotos)

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