El Cultivador 11

42 cultivo guerrilla calidad de sus famosos melo- nes. Al parecer, esa cantidad de uranio calentaba el suelo a cierta profundidad y, como los melones son plantas cuyas ra- íces profundizan hasta un metro, se beneficiaban de ello y maduraban antes y obtenían un dulzor único y delicioso. Pero….¿qué pasa con el canna- bis? Antes de ver cómo afecta este suelo expliquemos un poco el concepto de fuerzas te- lúricas y su influencia en todo tipo de ser vivo, cannabis in- cluido. ¿Qué son las fuerzas telúricas? Determinadas zonas de nues- tro planeta están sometidas a lo que se conoce como fuerzas telúricas o fuerzas provenien- tes de las entrañas de la misma Tierra. Son diferentes tipos de energía, entre las que destaca la fuerza electromagnética, fuerzas gravitatorias, etc. que convierten esos lugares en zonas muy especiales a los que la ciencia intenta comprender mejor. Los Templarios, secta intelec- tual que nació en las cruzadas durante la conquista de los santos lugares, tales como Je- rusalén, fueron grandes estu- diosos de la importancia de estos puntos terrestres. Pero no es el objetivo de este repor- taje ahondar sobre los Templa- rios, así que baste decir que fueron incansables estudiosos de los grandes misterios de la vida y el universo. No en vano, la zona de Villaconejos y alre- dedores está repleta de cuevas repletas de historia y energía. Sin embargo, lo que a nosotros nos ocupa de este reportajes es el “si las fuerzas y el uranio de esta zona pueden tener alguna influencia en la planta del can- nabis”. He entrevistado a al- gunos cultivadores de la zona y, al menos, he sacado una de- ducción: la planta madura y se cosecha antes que en zonas muy cercanas, a no más lejos de 8 kilómetros. Ocho kilóme- tros en línea recta no es prác- ticamente nada…al menos en términos planetarios. Y, sin embargo, he podido ver dife- rencias de hasta tres semanas en los tiempos de cosechado de plantas iguales, al menos de un mismo pack de semillas y de la misma marca. Cuando conocí por primera vez esta zona, sobre todo la más cercana al río Tajuña, me llamó la atención el paisaje. Me recordaba a las películas de indios apaches. Cerros desérti- cos y más cerros desérticos. Es Algo tiene este suelo que lo convierte en mejor para el cul- tivo de este delicioso producto y que, además, lo hace madu- rar antes que a sus vecinos

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