El Cultivador 11

72 pensamiento psicodélico título indica pueden observar- se una calavera o una bailarina; o alguno de sus diseños para Destino (1947) – película que programaba elaborar con Walt Disney− en que pueden verse dos caras muy próximas o una bailarina de ballet. El método paranoico-crítico, del que se valía para crear sus imágenes dobles, lo alejaba del automatismo más puramente surrealista y le daba una coartada para evadir las acusa- ciones de haber caído en las redes de la evitada razón, que sí se ciernen sobre sus compa- ñeros de equipo, como André Breton. De hecho, así afirmaba cuando lo echaron pública- mente del Surrealismo: ¡No podéis expulsarme, porque Yo soy el Surrealismo! Quizá había sido más agudo, pero lo cierto es que eso del método paranoico-crítico resultaba un tanto dudoso. Este proceso parece paralelo a la respiración holotrópica o el uso de enteógenos, utilizados por la Psicodelia. Pero, ¿qué era? ¿Acaso un trance? ¿Un estado alterno autoinducido? ¿Qué experimentaba? ¿Cuánto duraba? El pintor defendía práctica- mente convivir con el método paranoico-crítico, en un incesante estado de interpre- tación y expresión de imágenes, que realizaba sin quererlo incluso. Mas, supongo que ustedes, como yo, encuentran estas afirma- ciones un tanto descabelladas. Sea como fuere, lo cierto es que Dalí, ante todo, fue excén- trico. No sólo sus compañeros le expulsaron del movimiento surrealista sino que se aseguró las críticas de muchos. Poco a poco, extendió su arte a otros soportes, creando joyas, inter- viniendo en cine, elaborando carteles, escribiendo…Se hizo eco de avances en medicina y ciencias naturales tales como los que se realizaban en física nuclear, el descubrimiento del ADN, la Teoría de la Relatividad de Einstein o la Teoría de la Incertidumbre de Heisenberg. Sin duda sus intereses eran más que variados, habiendo llegado a realizar un escrito con afán c i en t í f i co a c e r c a de l a paranoi a , que ent regó a Sigmund Freud en una ansiada entrevista. Por lo que cuentan, el padre del psicoa- nálisis, no se prestó a leerlo y el encuentro acabó siendo un tanto decepcionante para Dalí. Salvador Dalí, sobre todo, es una figura de la Historia del Arte controvertida. Fue públi- camente acusado de convertir su arte más en un negocio que en una simple expresión artística. Conocedor del mercado artístico, así como de las élites culturales y artísticas que poblaban el panorama in- ternacional, pronto sus obras se cotizaron a altos precios. La barrera en su producción entre arte y bienes de consumo resulta poco visible, de ahí que la visión popular del artista sea un tanto negativa. Este fue el motivo de su expulsión del círculo surrealista, censurado por generar espectáculo. Como en una ocasión, en que se presentó en una exposición, a dar una conferencia, ataviado con un traje de buzo y acompa- ñado de dos perros. Una última cita, de Georges Orwell, parece expresar lo que muchos pensaban: Uno debería ser capaz de conservar en la cabeza simul- táneamente las ideas de que Dalí era al mismo tiempo un excelente dibujante y un irritante ser humano. La una no invalida, o efectivamente, no afecta a la otra. Su excentricidad y megalo- manía son más que sonados, pero quedémonos con lo que nos interesa aquí del pintor: su interés por transgredir las fronteras de la convencionali- dad de la razón. Decía haber creado un método para liberarse del consciente en su creación, el método paranoico-crítico

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