El Cultivador 11

habríamos de hacernos cargo también del pago de los im- puestos pertinentes, el seguro obligatorio y el manteni- miento que fuese necesario. Mr. Raich nos aconsejaba, además, que no causáramos problemas a los comercios ve- cinos y que consiguiésemos aliarnos con el propietario de nuestro local. Asimismo, nos instaba a pagar la renta del al- quiler a tiempo o incluso ha- cerlo con anterioridad para causar así una buena impre- sión y convencer a nuestro arrendador de que somos unos inquilinos que merece la pena conservar. Otro de los temas que el pro- fesor quería destacar era el de la zonificación, dejándonos claro en este apartado que cada jurisdicción local tiene sus propias leyes y que tene- mos que ser nosotros los que las conozcamos, para así no cometer el grave error de abrir nuestro negocio en al- guna zona donde no estuviese permitido, como zonas cerca- nas a colegios, parques, etc. Como Robert nos decía, el mayor consejo que nos iba a dar en esa tarde era el de “ser discretos” frente a los gobiernos locales, y con eso quería decir muchas cosas, pero entre otras, que aque- llo que estábamos haciendo y donde lo estábamos ha- ciendo solo tenía que ser c o n o c i d o p o r n u e s t r o s emp l e a d o s , c l i e n t e s y 75 cultura cannábica Aquello que estábamos haciendo y donde lo estábamos haciendo solo tenía que ser cono- cido por nuestros empleados, clientes y vende- dores (proveedores de cannabis medicinal)

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