El Cultivador

13 cultivo exterior Una vez terminada la fase de cosecha, la mayoría de cannabicultores da por concluido el ciclo vital de su cultivo de marihuana. Sin embargo, existe una técnica que permite desafiar esa aparente línea final: se trata de la revegetación. Esta práctica consiste en inducir a una planta ya cosechada a retomar su fase vegetativa, con el objetivo de alargar su vida útil y, generalmente, conservar una genética especialmente valiosa cuando no existe ningún clon de esta. Aunque la revegetación es más frecuente en el cultivo de interior gracias al control total del fotoperiodo, sus principios tienen una base fisiológica natural. Algunas ramas con flores inmaduras deben mantenerse intactas en las zonas bajas, ya que serán la base del nuevo crecimiento Como especie anual facultativa, el cannabis responde de forma plástica a los cambios en el entorno, especialmente en lo que respecta a las horas de luz. Si las condiciones lo permiten, un ejemplar puede interrumpir su floración y reanudar el crecimiento vegetativo, aunque no sin cierto estrés y esfuerzo metabólico. En exterior, este proceso presenta desafíos añadidos debido a la dependencia del ciclo solar y de las condiciones climáticas. Aun así, algunos cultivadores optan por revegetar cuando se trata de ejemplares únicos, difíciles de reemplazar o con características excepcionales. Pero ¿realmente merece la pena intentar revegetar una planta tras la cosecha en un cultivo de exterior? En este artículo analizamos en qué consiste esta técnica, cómo se puede aplicar fuera del entorno controlado del indoor, qué ventajas y limitaciones ofrece, y en qué casos podría considerarse una opción viable. ¿Qué es la revegetación del cannabis? La revegetación es una técnica de cultivo que consiste en devolver a una planta de marihuana a su fase vegetativa tras haber pasado por el ciclo de floración y cosecha. Aunque la marihuana es una planta anual que, en condiciones naturales, completa su ciclo vital en una sola temporada, bajo ciertos estímulos puede revertir temporalmente este proceso y volver a crecer como si fuera joven otra vez. El número de veces que se puede llegar a aplicar este proceso sobre una misma planta se desconoce, pero, personalmente, cultivé hace varios años un ejemplar que revegeté hasta en seis ocasiones. Este fenómeno es posible gracias a la capacidad de la planta para responder al fotoperiodo: cuando las horas de luz aumentan significativamente, la marihuana fotodependiente crece, sin importar la fase en la que se encuentre. Tras la cosecha, si dejamos algunos cogollos en las partes bajas de la planta, algunos ejemplares pueden interrumpir la senescencia e iniciar un nuevo ciclo vegetativo. Durante esta fase, se producen hojas de uno, dos o tres folíolos, se desarrollan nuevos brotes y, con el tiempo, se recupera el vigor. Principalmente, existen dos situaciones en las que una planta puede revegetar. La primera de ellas es la revegetación por interrupción de la floración. Es bastante habitual en exterior durante la primavera y, por lo general, no es algo que los cultivadores deseen. El cannabis fotodependiente crece o florece en función de las horas de luz diarias y, durante la mayor parte del año, el fotoperiodo favorece la floración: los meses de invierno, el principio de la primavera, el final del verano y la estación otoñal no cuentan con suficientes horas de luz natural para permitir el Las plantas en fase de revegetación deben revisarse con frecuencia

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