30 arte cannabico Los documentales cambiaron la risa por activismo y denuncia política rápidamente, encontrando eco en el público juvenil que veía en estas películas un reflejo desenfadado de sus propios hábitos. Los ochenta y noventa: del estereotipo al culto Durante los años ochenta, la marihuana siguió asociada al cine juvenil. Películas como Fast Times at Ridgemont High (1982) convirtieron al fumado en arquetipo: pelo largo, tablas de surf, vida despreocupada. A la vez, el endurecimiento de la “guerra contra las drogas” en EE. UU. mantenía la contradicción entre la demonización oficial y la aceptación cultural. En los noventa, la marihuana entró de lleno en la cultura pop. Dazed and Confused (1993), de Richard Linklater, capturó como pocas el ambiente adolescente de los setenta, con fiestas, música rock y porros circulando de mano en mano. Ese retrato nostálgico convirtió a la marihuana en parte de la memoria sentimental de una generación. El cine independiente también jugó su papel. Jim Jarmusch, con Coffee and Cigarettes, mostraba conversaciones absurdas y cotidianas donde fumar era parte del paisaje. El cannabis ya no era solo chiste: era también un recurso narrativo para hablar de la existencia, del tedio y de la intimidad. Los 2000: normalización y grandes taquillas Con la llegada del nuevo milenio, el cannabis saltó a la comedia mainstream. Harold & Kumar Go to White Castle (2004) y Pineapple Express (2008) llevaron la comedia stoner a nuevas audiencias. Lo que antes era subcultura se convirtió en fenómeno global. Al mismo tiempo, el documental emergió como formato clave. Grass (1999) repasaba la historia de la prohibición con tono irónico. The Union: The Business Behind Getting High (2007) analizaba la economía del cannabis en Canadá. El cine dejaba de reírse únicamente de los fumadores para dar espacio al activismo y a la crítica política. El cine como espejo de la normalización En la última década, la legalización del cannabis en varios países se ha reflejado también en las pantallas. Netflix estrenó Grass is Greener (2019), dirigido por Fab 5 Freddy, que vinculaba marihuana, música y racismo estructural en EE. En los noventa, la marihuana se convirtió en parte de la memoria sentimental de toda una generación
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