El Cultivador

13 cultivo exterior Los meses de invierno suelen suponer una reducción de la actividad para quienes cultivamos cannabis en exterior. A mediados de otoño, la temporada, para la mayoría, ha llegado a su fin: las índicas y los híbridos ya forman parte del recuerdo en los tarros de curado, mientras que solo unas pocas sativas de larga floración siguen madurando bajo los últimos rayos de sol otoñal. El trabajo en la huerta se reduce y los cannabicultores disponemos de un respiro tras la intensidad de los meses anteriores. Es, en definitiva, un momento de pausa, en el que la tierra descansa y nosotros podemos dedicar tiempo a reflexionar sobre los aprendizajes de la temporada, planificando con calma la siguiente. Desde los primeros cultivos, ya se empleaban materiales orgánicos para mejorar la fertilidad de los suelos Entre las muchas decisiones que deben tomarse en este sentido, especialmente por parte de cultivadores noveles, una de las más determinantes es la relacionada con la nutrición de las plantas. ¿Conviene apostar por fertilizantes orgánicos, que enriquecen el suelo y nutren las plantas de manera progresiva? ¿O resulta más ventajoso optar por fertilizantes químicos, que permiten una respuesta rápida y un control preciso de las dosis? Este debate no es nuevo y va más allá del cannabis, pero cobra especial relevancia en nuestro ámbito, donde la calidad de la cosecha suele pesar tanto como la productividad. ¿Qué son los fertilizantes? Los fertilizantes, también llamados abonos, son productos de origen natural o sintético que contienen nutrientes esenciales para el desarrollo de las plantas, así como otras sustancias que las favorecen. Su utilización es tan antigua como la propia agricultura1: desde los primeros cultivos ya se empleaban materiales orgánicos para mejorar la fertilidad de los suelos, y autores clásicos de la Antigüedad dejaron constancia de estas prácticas2. De todos los elementos químicos presentes en la naturaleza, solo dieciséis resultan imprescindibles para que las plantas lleven a cabo sus funciones metabólicas. Tres de ellos —carbono, oxígeno e hidrógeno— no son minerales y se obtienen directamente del agua y del aire. El resto son los siguientes minerales: nitrógeno, fósforo, potasio, calcio, magnesio, azufre, hierro, manganeso, boro, zinc, cobre, molibdeno y cloro. Generalmente, estos últimos se absorben a través de las raíces y son los que se suministran mediante la fertilización, porque su disponibilidad en el suelo condiciona en gran medida el rendimiento del cultivo. Cuando se analiza la composición de la materia vegetal seca, se observa que algunos de estos nutrientes aparecen en grandes proporciones, mientras que otros solo se requieren en cantidades muy reducidas. A partir de este criterio, se habla de macronutrientes, que son el nitrógeno, el fósforo, el potasio, el calcio, el magnesio y el azufre; y de micronutrientes, que son el hierro, Debemos evitar los fertilizantes empleados en agricultura tradicional y optar por productos específicos para la marihuana

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