19 cultivo básico Noviembre tiene ese punto dramático de tarde corta y abrigo largo en el que las últimas sativas de exterior —las de floración eterna, las maratonianas— apuran en la calle los últimos fotones del año. En terrazas bien orientadas del sur, en patios abrigados o en microclimas generosos, aún hay quien tensa la cuerda a base de paciencia, tutoraje y rezos antibotrytis. Pero seamos sinceros: esa partida es para románticos del sol y para quienes pueden jugar con el riesgo. El resto, la mayoría, miramos al calendario y pensamos: “vale, apago la barbacoa del verano y enciendo la nave espacial”. Bienvenido a interior. Noviembre es el mes perfecto para darle al botón del invierno: ordenar el cuarto, ajustar clima y, sobre todo, arrancar un ciclo sensato que te acompañe hasta el nuevo año sin dramas ni facturas eléctricas con forma de susto. En noviembre el filtro de carbón no es un accesorio: es un contrato social La idea de este artículo es sencilla: poner orden sin dividirlo en mil apartados. Haremos un recorrido continuo, de esos que puedes leer con un café (o dos), y cuando termines tendrás claro cómo plantear un cultivo básico de interior en noviembre con criterio climático, eléctrico y botánico. Vamos a lo gordo: espacio, luz, aire, agua, sustrato, genética, manejo y calendario. Con humor, pero sin perder la brújula; y con un recordatorio legal amable: esta guía es informativa y va dirigida a contextos donde el cultivo doméstico sea legal o tolerado; si no lo es, toca respetar la ley. Dicho queda. Ahora sí: abrimos la “cueva luminosa”. El espacio: orden, silencio y una temperatura que no te mire regular El primer paso no es sembrar, es preparar el escenario. Noviembre trae noches frescas y humedad caprichosa. Eso, en interior, es tanto una oportunidad como una trampa. La oportunidad: el frío exterior ayuda a disipar calor de luminarias clásicas (HPS) y evita hornos en el armario. La trampa: si te pasas ventilando, te cargas el rango térmico y te plantas con noches por debajo de 17 °C, que a la cannabis no le hace ninguna gracia (empieza a frenar metabolismo y a inducir moradas que no son de fenotipo, sino de estrés). El objetivo de arranque es fácil de recordar: · Vegetativo: 22–26 °C de día y 18–20 °C de noche. · Floración: 24–26 °C de día y 18–20 °C de noche. · Diferencial día/noche (ΔT): 4–6 °C, para no forzar stretching ni bloquear asimilación. Si cultivas en armario, busca 14–20 m³/h de extracción por cada watt HPS como referencia clásica o, si vas con LED, dimensiona por volumen: de 30 a 60 renovaciones de aire por hora según densidad de plantas y calor residual de drivers. Añade filtro de carbón desde el día uno (sí, desde el principio: la prevención del olor empieza antes del primer pistilo) y asegúrate de tener presión negativa: la lona del armario debe “chuparse” hacia dentro. Es la forma de que el aire salga solo por el filtro. Silencio y seguridad: regletas con magnetotérmico y diferencial (idealmente uno por línea), cables sin empalmes chapuceros, y todas las conexiones por encima del suelo para evitar dramas con un riego que se va de picnic. Un termohigrómetro a la altura de la canopia (no pegado a la pared ni a la lámpara) y, si puedes, un controlador de clima que gobierne extracción, calefactor y deshumidificador. En noviembre un calefactor con termostato pequeño (de baño, cerámico) puede ser el héroe anónimo de las madrugadas. La luz: HPS como estufa, LED como bisturí Noviembre es el mes en que la elección de luz se nota. Si vienes de LED full spectrum eficiente, perfecto: control quirúrgico del PPFD, menos calor directo, y un espectro que no necesita traducciones. La contra en invierno: tal vez te falte calor y tengas que apoyarte en calefacción. Con HPS (o CMH/LEC) ocurre al revés: espectro menos fino, pero calor “gratis” que, bien manejado, te estabiliza el cuarto. Elige con honestidad: si tu sala es fría y no quieres meter calefactor, una HPS de 400–600 W en 1 m² es un clásico que sigue funcionando; si prefieres eficiencia y control, un LED regulable de 240–350 W reales en ese mismo metro te dará PPFD de sobra con menos vatios. Más allá de marcas, piensa en objetivos de luz: · Vegetativo (18/6): PPFD medio de 300– 500 µmol/m²/s, DLI ~ 20–30 mol/m²/ día. · Floración (12/12): PPFD medio de 600–900 µmol/m²/s, DLI ~ 26–39 mol/m²/día. dj.tong108@windowslive. com (depositphotos)
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