El Cultivador

30 actualidad cannábica Tailandia es la advertencia del año: sin reglas claras, la contrarreforma llega antes que la cosecha exclusiva por especialistas y dispensación hospitalaria (con una puerta a regular farmacias comunitarias en escenarios específicos). La AEMPS publicará monografías clínicas con indicaciones y pautas. Recreativo: nada de nada de momento. Czechia (República Checa) debate un modelo “a lo alemán” con registro de consumidores, clubes y cultivo personal; la iniciativa de 2025 busca cuadrar el círculo entre salud pública y mercado. Está en trámite, no en vigor. América: del pionero uruguayo al mosaico estadounidense Uruguay fue el primer país en legalizar integralmente (2013): autocultivo (hasta 6 plantas y 480 g/año), clubes (15–45 socios y hasta 99 plantas por club) y venta en farmacias. Modelo coherente, residente-céntrico, y con registros para cada vía de acceso. Es la vieja guardia del “regular para proteger”. Canadá (2018) mantiene el marco federal con autocultivo hasta 4 plantas, reglas sanitarias estrictas y control de productos a nivel provincial. Ojo: Quebec prohíbe el homegrow recreativo y la prohibición fue confirmada judicialmente —detalle relevante si cruzas provincias. Estados Unidos es un patchwork: 24 estados + DC con uso adulto; el autocultivo es la norma en gran parte de esos estados, pero hay excepciones notables (p. ej., Delaware, Illinois, Nueva Jersey o Washington no permiten recreativo en casa). A nivel federal se avanza en el debate (p. ej., reprogramación del cannabis), pero el cambio real sigue viniendo “de abajo arriba”. Moral: antes de germinar, mira la ley de tu estado. México sigue en tierra de nadie: la Suprema Corte tumbó la prohibición y COFEPRIS puede conceder permisos de autoconsumo/autocultivo, pero el Congreso no ha aprobado una ley integral. Resultado: incertidumbre y desigualdad de acceso. Argentina amplió el acceso médico con REPROCANN (cultivo doméstico y solidario para pacientes registrados). Recreativo: no, pero el paraguas médico crece y normaliza. Brasil vivió en 2024 un hito: el Supremo despenalizó la posesión de pequeñas cantidades (no es legalización), mientras el cultivo para pacientes sigue llegando por la vía judicial y regulatoria en casos concretos. Es un giro de política criminal con impacto social. Colombia intentó en 2023 una reforma constitucional para legalizar uso adulto; no prosperó. El país mantiene uno de los marcos médicos más robustos de la región y exporta, pero el recreativo se resiste en el Capitolio. África y mundo árabe: del derecho a la privacidad a la apuesta agrícola Sudáfrica consolidó en 2024 su marco con la Cannabis for Private Purposes Act: consumo y cultivo en espacios privados (con límites y sanciones si te sales del carril). Es uno de los modelos más claros de “casa adentro, Estado fuera”. Marruecos ha pasado en dos años de las licencias piloto a una rampa de lanzamiento para el cannabis medicinal e industrial: primera cosecha legal en 2023 (294 t), expansión fuerte en 2024 (tonelajes en el entorno de 4.000 t reportados por la agencia ANRAC), apertura de cooperativas y primeras exportaciones. Recreativo: no, pero la economía del Rif se está formalizando a toda velocidad. Incluso hubo indultos masivos para agricultores para integrarlos en la vía legal. lightsource (depositphotos)

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