11 noticias entre el potencial agrícola español y un mercado sanitario que necesita producto europeo de confianza. Para Alemania, importar desde España es lógico: menor huella de carbono, menor coste logístico y garantía de cumplimiento GMP. Para España, en cambio, la paradoja es evidente: exportamos salud sin permitirnos disfrutar de sus beneficios. Una semilla de futuro para Soria El proyecto de Garray no es solo un logro empresarial. En una provincia castigada por la despoblación, cada empleo estable y cualificado tiene valor estructural. Ondara promete generar decenas de puestos en cultivo, control de calidad, logística y cumplimiento regulatorio. Pero más allá de las cifras, lo que importa es el modelo de territorio que representa: agricultura avanzada, sostenibilidad y biotecnología rural. El Centro de Servicios Forestales de Soria (Cesefor) ya ha señalado el potencial de Garray como referente tecnológico. Si el proyecto consolida su producción y obtiene la certificación EUGMP, podrá competir con las grandes compañías europeas. Eso significa industria farmacéutica en Soria, no solo agricultura. Para que eso ocurra, la administración debe acompañar: vivienda, transporte, formación y un marco legal estable. No se trata de pedir subvenciones, sino de eliminar obstáculos. Ondara y la calidad europea El gran desafío de Ondara será consolidar su posición mediante certificaciones internacionales. La empresa ya trabaja bajo las normas GACP (Buenas Prácticas Agrícolas y de Recolección) y aspira a obtener la EU-GMP, el estándar que garantiza calidad farmacéutica. Esta certificación no es un mero trámite burocrático: implica trazabilidad lote a lote, auditorías periódicas, estabilidad de cannabinoides y terpenos, farmacovigilancia y consistencia. Alcanzar ese nivel situaría a Garray en la primera división europea y atraería nuevos contratos, no solo con Alemania sino también con Polonia, República Checa o Dinamarca, países con marcos medicinales avanzados. En definitiva, la calidad será la frontera entre el entusiasmo y la sostenibilidad. Europa marca el camino Alemania ha abierto la puerta. Portugal consolidó su marco medicinal hace años. Malta ha legalizado el autocultivo supervisado y asociaciones sin ánimo de lucro. Suiza experimenta con dispensarios piloto para adultos. Europa avanza y España —que tiene el talento, el clima y las infraestructuras— sigue esperando un permiso para participar. Si no tomamos decisiones pronto, nos convertiremos en un simple vivero de bajo coste mientras otros capturan el valor añadido de la investigación, el procesado y la dispensación. El cannabis medicinal puede ser el punto de encuentro entre ciencia, salud y desarrollo rural. No hablamos de utopías, sino de industria verde, empleo y derechos. En conclusión, el caso Ondara demuestra que la capacidad y el conocimiento existen. Lo que falta es voluntad política. Soria está demostrando lo que España podría ser: un país que transforma invernaderos vacíos en laboratorios vivos, que une innovación agrícola y responsabilidad sanitaria. Pero mientras el Estado se aferre a la cautela y a la retórica, seguiremos exportando lo que no somos capaces de normalizar. Las plantas de Garray aliviarán el dolor de pacientes alemanes; los españoles, en cambio, seguirán esperando que su propio país confíe en la ciencia. El futuro ya está creciendo en Soria. Ojalá no tengamos que volver a verlo partir.
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