14 cultivo exterior Los suelos arcillosos, que suelen tener una tonalidad rojiza, retienen bien la humedad, pero tienden a compactarse la salud radicular y el vigor general de las plantas. Los suelos arcillosos, que suelen tener una tonalidad rojiza, retienen bien la humedad, pero tienden a compactarse. Por otra parte, los arenosos favorecen el drenaje, pero requieren mayor aporte de materia orgánica para mejorar su capacidad de retención. Finalmente, no podemos olvidar la altitud. A mayor altura, la radiación ultravioleta se intensifica, lo que puede potenciar la producción de tricomas y, con ello, el contenido de cannabinoides y terpenos. Sin embargo, las temperaturas nocturnas descienden con rapidez, y el viento o las heladas tardías pueden comprometer el desarrollo floral si no se eligen variedades resistentes o de floración rápida. En resumen, comprender nuestro entorno es el primer paso para un cultivo exitoso. Las condiciones de cada zona, incluso dentro de una misma región, pueden variar notablemente. Analizarlas con atención antes de seleccionar las semillas nos permitirá adaptar la genética al medio, y no al contrario. Características genéticas para tener en cuenta Una vez comprendido el entorno de cultivo, el siguiente paso consiste en escoger qué clase de genéticas se desenvolverán mejor en esas condiciones. Esta decisión, que, a priori, podría parecer sencilla, implica entender cómo responde cada tipo de cannabis a factores como la temperatura, la humedad o la duración del fotoperiodo. En la diversidad genética de nuestra planta favorita reside precisamente su capacidad de adaptación: no todas las variedades se comportan igual, y conocer sus particularidades nos permitirá seleccionar con criterio la más adecuada para nuestras circunstancias. Las sativas puras (NLD) son originarias de regiones ecuatoriales, por lo que están acostumbradas a un fotoperiodo casi constante y a climas cálidos y húmedos. Su morfología responde a esas condiciones: tallos largos y flexibles, hojas con foliolos finos y espaciados y flores aireadas. Dichas características favorecen la transpiración y reducen la incidencia de hongos. Además, estas plantas pueden superar fácilmente los dos metros de altura en tierra madre, por lo que requieren espacio y discreción. Su principal limitación, en buena parte de la geografía peninsular, es la duración de la floración, que puede alargarse hasta mediados o finales de noviembre, o incluso hasta diciembre. Por esta razón, las sativas (NLD) se adaptan mejor a regiones del sur o zonas costeras donde el otoño llega tarde y los inviernos son suaves. En cuanto a la nutrición, demandan una fertilización progresiva y equilibrada: son voraces con el nitrógeno durante el crecimiento, pero sensibles a la sobrefertilización en floración. También requieren grandes cantidades de agua, dado su potencial de desarrollo vegetativo. Las índicas puras (BLD), por el contrario, provienen de regiones montañosas del Hindu Kush, Pakistán e India. Acostumbradas a veranos cortos y días intensamente soleados, desarrollan una estructura baja y robusta, con hojas anchas y cogollos compactos que concentran una gran cantidad de tricomas. Su ciclo vital es breve y predecible: suelen estar listas para cosechar entre finales de agosto y septiembre, antes de que lleguen las lluvias otoñales. En este sentido, son una excelente opción para zonas de clima continental o con riesgo de precipitaciones tempranas. No obstante, sus cogollos densos y compactos las vuelven más propensas a la botrytis cuando la humedad ambiental es alta. También suelen ser más tolerantes a la sequía y soportan mejor las oscilaciones térmicas. En cuanto al abonado, las índicas suelen responder bien a dosis moderadas, aunque algunas líneas genéticas pueden mostrar sensibilidad a los excesos de sales. En general, la mejor opción suelen ser los híbridos. Se trata de plantas que cuentan con características de ambos tipos de marihuana y, a día de hoy, representan la mayoría de las opciones disponibles en los catálogos de bancos de semillas. Combinan la capacidad de crecimiento de Una humedad elevada incrementa el riesgo de hongos Los híbridos destacan por su vigor
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