El Cultivador

15 cultivo exterior En la diversidad genética de nuestra planta favorita reside precisamente su capacidad de adaptación las sativas (NLD) con la precocidad de las índicas (BLD), ofreciendo así un equilibrio entre productividad, resistencia y calidad. Toleran tanto las lluvias de final de temporada como los picos de calor estivales. Aquellos de predominancia sativa (NLD), como las Haze, Colombian Gold o Thai, presentan un porte alto y una floración algo más larga, pero se benefician de una buena capacidad de resistencia a los hongos. Los de predominancia índica (BLD), en cambio, florecen con rapidez y muestran una gran uniformidad, resultando ideales para quienes buscan cosechas tempranas sin complicaciones. Otra opción son las autoflorecientes, que constituyen una categoría aparte. Derivan del cruce entre variedades fotodependientes y cannabis ruderalis, una subespecie originaria de regiones frías del este de Europa y Asia, adaptada a veranos breves y fotoperiodos irregulares. Su particularidad es que florecen en función de la edad y no de las horas de luz, lo que permite varias cosechas a lo largo del año, siempre que las temperaturas sean adecuadas para el cultivo. Su tamaño generalmente moderado y su rápido ciclo, que dura en torno a 70 o 90 días desde la germinación, las hacen ideales para cultivos discretos, balcones pequeños o climas fríos de verano corto. Eso sí, requieren un suelo suelto, aireado y rico en materia orgánica, ya que su sistema radicular es más delicado que el de las variedades fotodependientes. Además, necesitan abundante luz solar directa para expresar todo su potencial. Esto se traduce en que, en el norte de la península, sembrarlas demasiado pronto, cuando la radiación solar es aún baja, suele ser contraproducente, ya que da lugar a ejemplares muy pequeños y cosechas especialmente escasas. Otra alternativa a las variedades tradicionales son las genéticas fast version. Se trata de los híbridos resultantes del cruce de plantas fotodependientes con autoflorecientes, que conservan la potencia y producción de las índicas (BLD) o híbridos clásicos, con ciclos de floración muy rápidos. Gracias a ello, se convierten en una opción muy atractiva para las regiones del norte o zonas de montaña, donde las lluvias de finales de septiembre pueden arruinar una cosecha. Suelen presentar gran vigor vegetativo, buena tolerancia a la sequía y una notable facilidad de cultivo, lo que las hace especialmente adecuadas para cultivadores con poca experiencia. Otro tipo de plantas interesante para los amantes del CBD son las genéticas CBD rich, que también podemos plantar en nuestro exterior. Mi experiencia con este tipo de variedades es limitada, ya que prefiero la marihuana tradicional. Sin embargo, en las ocasiones en que las he cultivado al aire libre, no he observado particularidades significativas en su desarrollo. Hasta el momento, he percibido que sus características dependen principalmente de si predominan los rasgos de sativa (NLD) o de índica (BLD). Por último, encontramos un grupo minoritario pero fascinante: las variedades con mutaciones genéticas. Aunque su origen se debe a alteraciones espontáneas o selecciones experimentales, muchas de ellas se han estabilizado mediante cría selectiva. Entre las más conocidas se encuentran las Duckfoot, cuyas hojas presentan foliolos fusionados que les confieren una apariencia palmeada muy distinta a la del cannabis convencional. Este rasgo, además de curioso, resulta útil para el camuflaje, ya que hace menos reconocible la planta en su etapa vegetativa. También destacan las llamadas Freak, caracterizadas por hojas que presentan un aspecto muy similar a los helechos, o las variedades variegadas, que muestran sectores blanquecinos o amarillentos por alteraciones en la producción de clorofila. Si bien estas mutaciones no siempre afectan de forma negativa al rendimiento, algunas pueden reducir la tasa fotosintética o la resistencia a factores de estrés. Por ello, más allá del atractivo visual o de la discreción que puedan Los suelos arcillosos se compactan fácilmente, lo que impide el desarrollo radicular

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