28 actualidad cannábica informales (aceites artesanales, flores no estandarizadas) y accede a dosificación controlada. · Seguridad jurídica para especialistas y servicios de farmacia que hasta ahora pisaban arenas movedizas. Lo que permanece igual (o casi): · Acceso geográfico desigual. Si la fórmula solo se elabora y dispensa en hospitales, quien vive lejos de un centro con servicio de farmacia hospitalaria puede quedar desatendido (aunque la norma deja un resquicio para entrega no presencial en supuestos de vulnerabilidad). · Barreras clínicas. Sin médicos de primaria ni de unidades de dolor extrahospitalarias en la ecuación, el embudo de derivaciones será inevitable. Muchos pacientes no llegarán a la prescripción por falta de formación o por cautela de los equipos. · Carácter de último recurso. El estándar de “cuando otras alternativas no funcionan” puede retrasar el acceso a quienes sí podrían beneficiarse antes en términos de calidad de vida. Qué implica para el sistema sanitario La decisión de centralizar en hospital es coherente con el objetivo de control y farmacovigilancia: lotes documentados, resultados clínicos medibles y seguridad. También facilita que la AEMPS y las comisiones hospitalarias recopilen datos de efectividad y eventos adversos para actualizar monografías y guías. Es, en ese sentido, un diseño “piloto-controlado” a escala nacional. El reverso: el hospital no es el lugar donde se resuelven dolores crónicos y síndromes de curso largo en la mayoría de los casos. Quien atiende esas realidades es la primaria y las unidades de dolor con trabajo ambulatorio. Sin su implicación, el circuito será lento y selectivo. Además, el tiempo clínico de especialistas es limitado; si
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