El Cultivador

35 música Hay amores que duran lo que una canción, y otros que llenan toda una historia cultural. El vínculo entre la música y el cannabis pertenece a esta segunda categoría: lleva décadas inspirando acordes, letras, movimientos sociales y hasta revoluciones estéticas. Desde el jazz y el reggae hasta el hip-hop, el rock o la electrónica, la marihuana ha sido musa, metáfora y bandera. Lo curioso es que, aunque cambien los estilos, el mensaje suele repetirse: libertad, creatividad y una cierta forma de resistencia ante lo establecido. Porque si algo ha demostrado la relación entre música y cannabis, es que el ritmo también puede ser una forma de protesta… y de placer. De los clubes de jazz al humo azul del soul La relación entre el cannabis y la música moderna empieza a gestarse en los años veinte y treinta del siglo pasado, en los bares clandestinos de Nueva Orleans y Chicago. En aquella época, los músicos de jazz eran los nuevos rebeldes culturales, y el cannabis —entonces conocido en la jerga como “reefer”— era el acompañante habitual de las noches interminables de improvisación. Artistas como Louis Armstrong, Cab Calloway o Fats Waller hablaban abiertamente de su consumo, y algunas canciones se convirtieron en clásicos del “reefer jazz”. Armstrong llegó a decir que el cannabis le ayudaba a conectar con la música “más profundamente, con más alma”. Su tema “Muggles” (1928) fue una de las primeras composiciones instrumentales dedicadas a la marihuana (el término “muggles” era una palabra clave para referirse a los porros). Otras piezas de la época, como “Reefer Man” de Cab Calloway (1932), “If You’re a Viper” de Stuff Smith (1936) o “When I Get Low I Get High” de Ella Fitzgerald (1936), hablaban sin tapujos de la planta, siempre con el humor y el ritmo que caracterizaban al jazz de aquel tiempo. A pesar de la persecución legal que se intensificó con la “guerra contra las drogas” impulsada por Harry Anslinger, el cannabis se mantuvo como símbolo de bohemia, de libertad artística y de resistencia cultural frente al puritanismo. Reggae: cuando el humo se convierte en religión Si el jazz fue el preludio, el reggae fue la consagración. Pocos géneros están tan ligados al cannabis como la música jamaicana, donde la planta no es solo una inspiración, sino parte de una cosmovisión espiritual. Para los rastafaris, el cannabis (la “ganja”) es una planta sagrada que purifica el alma y acerca a Jah (Dios). Fumar no es un acto recreativo, sino una forma de meditación colectiva. Y el reggae se convirtió en el vehículo perfecto para expandir ese mensaje por el mundo. Bob Marley, figura icónica de la música y el activismo, convirtió la marihuana en un símbolo de paz, rebeldía y conexión con lo divino. Canciones como “Kaya” (1978), “Easy Skanking”, “Ganja Gun” o “Rebel Music” son himnos que asocian el consumo de cannabis con la búsqueda de libertad espiritual y la crítica al sistema. “La hierba es la curación de una nación, el alcohol es la destrucción”, decía Marley, resumiendo en una frase toda una filosofía. Pero no estuvo solo. Otros grandes nombres del reggae —Peter Tosh, Burning Spear, Jimmy Cliff— también defendieron la legalización y El jazz encendió la mecha y el reggae la convirtió en religión: el cannabis lleva un siglo inspirando canciones fxquadro (depositphotos)

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