El Cultivador

54 activismo España a medio camino El desafío de una regulación del cannabis España ha dado un paso importante con la regulación del cannabis medicinal, pero se ha quedado corta. Mientras los pacientes celebran un avance esperado durante años, el texto aprobado deja fuera a la mayoría de quienes ya usan cannabis con fines terapéuticos; y más allá del ámbito médico, el país sigue sin abordar un debate de fondo: la necesidad de regular también el uso adulto o recreativo del cannabis, como ya han hecho Alemania, Canadá o Uruguay. La experiencia internacional demuestra que la regulación no aumenta el consumo, pero sí reduce los riesgos, protege a los menores, genera ingresos fiscales y corta las alas al mercado negro. España, que lleva dos décadas siendo referente europeo en producción e innovación cannábica, no puede seguir mirando hacia otro lado. por Antía Varela Un país que cultiva, pero no regula España es uno de los mayores productores de cannabis medicinal de Europa. En Almería, Murcia o Toledo se cultivan toneladas de flor de grado farmacéutico que terminan en manos de pacientes alemanes, británicos o israelíes. Sin embargo, dentro de nuestras fronteras, esos mismos productos no están disponibles para quienes los necesitan. El Real Decreto 903/2025, que regula el uso médico del cannabis, reconoce por primera vez su valor terapéutico, pero restringe el acceso al ámbito hospitalario y bajo prescripción de especialistas. El resultado es un sistema burocrático y excluyente, que deja a miles de enfermos sin acceso y a los médicos con más dudas que certezas. A esta contradicción se suma otra mayor: el país que exporta cannabis medicinal de alta calidad sigue penalizando el autocultivo y la tenencia de pequeñas cantidades. Mientras tanto, las asociaciones cannábicas —que durante años han ofrecido un modelo comunitario, autogestionado y seguro— siguen en un limbo legal que oscila entre la tolerancia y la persecución. Lo que está funcionando fuera El ejemplo de Alemania ha vuelto a encender el debate europeo. En 2024, el Bundestag aprobó una ley que regula tanto el uso medicinal como el consumo adulto de cannabis. Los mayores de 18 años pueden poseer hasta 25 gramos y cultivar hasta tres plantas en casa, además de acceder a cannabis regulado a través de clubes sociales autorizados. Los resultados preliminares son claros: no ha aumentado el consumo entre adolescentes, ha disminuido el mercado negro y se ha abierto un nuevo sector económico con miles de empleos verdes. El 70 % de los alemanes apoya la medida,

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