14 cultivo exterior Como cultivadores de exterior, dependemos casi por completo del entorno nos permite reducir riesgos, planificar tratamientos preventivos y fortalecer nuestras plantas antes de que llegue la época de mayor incidencia. Primavera: el despertar biológico Con la llegada de la primavera, el huerto vuelve a cobrar vida y, con ella, también se reactivan las primeras amenazas para nuestros cultivos. Tras los meses fríos, en los que la mayoría de los insectos y patógenos han permanecido en un letargo invernal, el aumento progresivo de las temperaturas convierte a esta estación en un periodo especialmente delicado. Los cannabicultores lo sabemos bien: es en estas semanas cuando debemos observar con mayor atención, porque cualquier problema que pase desapercibido puede multiplicarse rápidamente a lo largo del ciclo vital de las plantas. Una de las plagas más comunes en esta estación son los áfidos o pulgones. Esta familia de insectos, llamada Aphididae, agrupa a más de 4.700 especies. Los pulgones presentan una amplia variedad cromática, incluyendo tonos verdes, amarillos, negros y rojos, y habitualmente se localizan en grupos sobre tallos u hojas. Se caracterizan por ser polífagos, afectando a múltiples especies vegetales. Su método de alimentación consiste en extraer la savia elaborada de hojas y tallos, lo que provoca decoloración, lesiones y puede afectar al desarrollo vegetal. En casos de infestación severa, generan un residuo azucarado conocido como melaza, que puede atraer hormigas, con las que mantienen una relación simbiótica, y facilitar el desarrollo de hongos. Adicionalmente, los áfidos son vectores de transmisión de virus en plantas. Asimismo, cuando regresa el buen tiempo, también lo hace la mosca blanca. Tal como indica su nombre, se trata de un insecto alado de color blanco. Es una plaga que afecta a numerosos cultivos, con más de 1.500 especies identificadas. Las más comunes en la marihuana son la mosca blanca del tabaco (Bemisia tabaci) y la de los invernaderos (Trialeurodes vaporariorum). Estos artrópodos causan daño directo al cultivo al instalarse en las plantas y alimentarse de ellas, principalmente mediante picaduras para extraer la savia. Además, durante su digestión, expulsan una melaza rica en azúcares que vuelve pegajosas a las hojas. Este residuo no solo afecta el aspecto del cultivo, sino que favorece el desarrollo de hongos como la negrilla, que obstaculizan la fotosíntesis y la transpiración. Todos estos factores juntos pueden estresar a las plantas, provocar alteraciones fisiológicas y reducir significativamente su capacidad productiva. Asimismo, la mosca blanca puede transmitir virus a través de sus picaduras. Otra plaga que regresa con la primavera son los trips o tisanópteros. Se trata de pequeños La araña roja crea una especie de telaraña que recubre y estropea las plantas La lluvia favorece al mildiu
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