16 cultivo exterior ambientales, pueden suponer una amenaza mayor que cualquier plaga. La estrategia veraniega para el manejo de plagas y enfermedades se basa en el equilibrio. Como cultivadores, debemos asegurarnos de que nuestras plantas cuenten riegos adecuados, evitando tanto el exceso como el déficit hídrico, ya que cualquier estrés favorece la vulnerabilidad frente a artrópodos y patógenos. Las plantas acompañantes que atraigan depredadores naturales como las mariquitas, la revisión frecuente del cultivo y el uso de tratamientos biológicos específicos, como Bacillus thuringiensis (BT) para las orugas, o extractos vegetales, como el de canela, para los primeros brotes de ácaros, puede marcar la diferencia entre una temporada controlada y una complicada. Otoño: época de cosecha y de amenazas fúngicas Con la llegada del otoño, el cultivo exterior entra en su fase más delicada y, a la vez, más decisiva. Las plantas concentran su energía en la producción de cogollos, aumentando su densidad, lo que reduce su aireación conforme avanza la estación. Esto, en combinación con noches más frías y húmedas, crea un microclima ideal para la expansión de hongos. Por tanto, al ser en esta etapa cuando más cerca estamos de la cosecha, debemos extremar las precauciones. La botritis, enfermedad causada por el hongo Botrytis cinerea, es sin duda la amenaza más conocida y temida del final de la temporada de cultivo. Sus esporas, presentes en el ambiente durante todo el año, germinan con facilidad cuando coinciden humedad elevada, tejidos densos y una ventilación natural insuficiente. Los cogollos compactos de índicas (BLD) e híbridos suelen ser especialmente vulnerables, por lo que hay que revisarlos con frecuencia, incluso abriéndolos ligeramente para comprobar su interior. El oídio, aunque más frecuente en primavera y verano, también puede reaparecer en otoño, sobre todo en zonas con días cálidos y noches frías. Este hongo avanzará con rapidez si no se controla y, aunque a estas alturas no suela comprometer La araña roja es una de las principales amenazas durante los veranos calurosos y secos la estructura vegetal, sí puede afectar a la calidad final de la cosecha si alcanza a los cogollos. Finalmente, en lo que respecta a plagas, el otoño suele traer un repunte de orugas. Septiembre es un mes crítico en muchas regiones, así que debemos permanecer atentos a ellas. El manejo otoñal de plagas y enfermedades requiere precisión y constancia. Debemos favorecer una aireación natural óptima mediante la retirada moderada de hojas interiores, evitar que los cogollos permanezcan mojados durante demasiadas horas y actuar de inmediato ante cualquier signo sospechoso de botritis. Si encontramos algún cogollo afectado, debemos cortarlo y tirarlo lejos del cultivo, ya que esta enfermedad no se puede tratar. En cuanto al oídio y las orugas, los controlaremos como se ha explicado en líneas anteriores: infusión de cola de caballo para el primero y BT para las segundas. Espero que te haya gustado el artículo y que te sea útil en el manejo de plagas y enfermedades en exterior. ¡Muy buenos humos y hasta el próximo número! Revisar frecuentemente los cogollos nos permite actuar rápidamente ante cualquier contratiempo La humedad otoñal favorece la dispersión del hongo botrytis
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