El Cultivador

26 actualidad cannábica El mundo acelera, España duda por Iryna Ivanova Mientras países de todos los continentes avanzan hacia modelos más racionales de regulación medicinal y recreativa, España sigue atrapada en su propio inmovilismo. La actualidad cannábica global marca un ritmo que ya no espera a nadie. El cannabis ha dejado de ser un asunto marginal para convertirse en uno de los debates políticos más dinámicos del siglo XXI. Doce años después de que Uruguay se convirtiera en el primer país del mundo en regular plenamente el cannabis, la ola global de reformas no solo no se ha detenido: ha adquirido una velocidad inédita, ampliando fronteras sanitarias, económicas y sociales que hace apenas dos décadas parecían impensables. El mapa internacional está cambiando, y lo está haciendo de una manera tan profunda que cuesta imaginar un retroceso. Desde Alemania hasta Tailandia, desde Canadá hasta Colombia, desde Estados Unidos hasta Malta, cada país aporta un matiz distinto a una misma conclusión: la prohibición ha fracasado, y el siglo XXI exige un nuevo enfoque. Pero lo más interesante no es la suma de regulaciones aprobadas, sino el relato que compone el conjunto. Un relato en el que se cruzan salud pública, derechos civiles, economía verde, justicia social y un sentido común que, poco a poco, se abre paso entre décadas de propaganda. El cannabis ya no es un tabú; es una cuestión de gestión. Y la gestión, en este terreno, significa regular. En este contexto, España vive una paradoja singular. Es un país con una cultura cannábica muy arraigada, con una sociedad abierta y con una red de activismo sólida, pero con una política pública incapaz de acompañar ese proceso. Mientras el mundo avanza, España observa. Mientras otros gobiernos experimentan, evalúan y corrigen, España titubea. Mientras los pacientes de medio planeta acceden a productos seguros y de calidad, miles de pacientes españoles siguen atrapados en un marco legal estancado que les obliga, en demasiados casos, a recurrir al autocultivo o al mercado ilícito. La actualidad internacional deja claro que la regulación no es una extravagancia: es la

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