32 actualidad cannábica indicaciones extremadamente limitadas— ha generado más frustración que entusiasmo. En el ámbito recreativo, el estancamiento es aún mayor. Los clubes sociales cannábicos, una innovación española que inspiró a países como Alemania y Suiza, siguen sin un reconocimiento jurídico claro. Los autocultivadores continúan expuestos a sanciones desproporcionadas. Y la industria española, pese al enorme potencial agrícola y científico del país, se mantiene en un limbo que impide competir con sus vecinos europeos. La distancia entre España y la vanguardia internacional se agranda cada año. Y esa distancia no es solo normativa; es también económica. Mientras Alemania, Portugal, Malta o Suiza atraen inversiones millonarias en el sector del cannabis medicinal e industrial, España permanece paralizada por una política que teme más al titular alarmista que al fracaso de la prohibición. En un momento histórico en el que el mundo acelera, España parece empeñada en caminar. Pero la historia tiene un sentido de la ironía muy particular: en demasiadas ocasiones, quienes pretenden evitar un debate acaban encontrándose arrastrados por él. Cuando Europa al completo avance hacia una regulación común —y todo apunta a que ese día llegará— España deberá decidir si quiere llegar preparada o a remolque. Canadá demuestra que una legalización integral puede funcionar sin sobresaltos ni catástrofes anunciadas alexlmx (depositphotos) SiberianArt (depositphotos)
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