39 música con el franquismo agonizando, cuando los primeros artistas se atreverían a insinuar algo en voz alta. Durante la Transición, con la apertura cultural, el cannabis comenzó a aparecer tímidamente, envuelto en metáforas y a menudo vinculado al rock urbano. Leño, por ejemplo, lo mencionaba en conversaciones y en la estética de sus conciertos, aunque sus letras no fueran explícitas. Más claro sería el caso de grupos como Triana, que en su psicodelia andaluza dejaban entrever una atmósfera cannábica en la que el público leía más de lo que se escribía. El rock globalizó el cannabis con una fuerza que ninguna campaña prohibicionista pudo detener Pero la verdadera explosión llegaría en los ochenta y, sobre todo, en los noventa, con el hip hop, el reggae español y el mestizaje. Muchachito Bombo Infierno, Amparanoia, Macaco, Morodo, Sargento García y, sobre todo, Fermín Muguruza y los grupos que orbitaban a su alrededor, incorporaron el cannabis a su discurso sin tapujos. También cabe destacar todo lo concerniente al rock y otras músicas derivadas y alternativas propias de “La Movida”. Grupos como Platero y tú o Extremoduro encarnaron la normalización de hachís y del cannabis en general, así como otras drogas, en sus canciones; y otros muchos grupos les siguieron. Canciones que hablaban de libertad personal, de antiprohibicionismo, de resistencia política, de gozo cotidiano… y que conectaban con una generación que ya veía el cannabis como una parte natural de la cultura urbana. A partir de ahí, el cannabis dejó de ser un código secreto para convertirse en un elemento normalizado de la música española. Desde el reggae de Green Valley hasta el rap de Natos y Waor o Toteking, pasando por el rock mestizo de grupos como La Pegatina o incluso ciertos géneros electrónicos, el cannabis ha sido uno de los hilos conductores del siglo XXI musical español. Hoy, hablar de música cannábica en España es hablar de naturalidad. Los artistas ya no necesitan esconder metáforas ni disfrazar referencias. La cultura cannábica está presente en festivales, en portadas, en videoclips, en letras y en conversaciones públicas. Y ese proceso de normalización tiene un origen claro: aquellos primeros músicos que, hace casi un siglo, se atrevieron a pronunciar una palabra prohibida entre el humo de un club clandestino. drizzd (depositphotos)
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