El Cultivador

6 noticias Brasil da un paso decisivo: el cannabis veterinario abandona la clandestinidad normativa La historia de la regulación del cannabis en Brasil acaba de sumar un capítulo que, aunque pueda parecer técnico, es de enorme relevancia cultural y política. La Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa) ha formalizado algo que venía fraguándose silenciosamente desde hace años: la autorización explícita para que veterinarios puedan prescribir derivados del cannabis en tratamientos animales. Un gesto regulatorio que, además de llenar un vacío legal, reconoce una realidad ya instalada en la práctica clínica. Brasil, país gigantesco en población, extensión y biodiversidad, está dejando claro que el cannabis medicinal —y ahora también el veterinario— no es una excentricidad ni una improvisación, sino un instrumento sanitario con demanda creciente y evidencia en expansión. Lo que Anvisa ha hecho no es abrir una puerta; es admitir que la puerta llevaba mucho tiempo usada y que lo sensato era regularla. La actualización normativa incorpora a la Ordenanza 344/1998 (el marco que regula sustancias controladas) lo ya establecido en la RDC 327/2019, que organiza los productos de cannabis para uso humano. Con este movimiento, Brasil abandona la zona gris y establece que los animales podrán acceder a tratamientos cannábicos bajo supervisión veterinaria, con controles y trazabilidad idénticos a los del uso humano. Este paso, aunque parezca modesto, es un reflejo de algo más amplio: el ecosistema regulador brasileño empieza a moverse con más comodidad en torno al cannabis. Y cada avance veterinario suele anticipar avances humanos; así ocurrió PromesaStudio (depositphotos)

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