El Cultivador

febrero de 2026 - publicación para adultos 114 2025, el año en que el cannabis dejó de ser “tendencia” para convertirse en política pública global Del “no tiene valor médico” al cambio de paradigma La gestión del caos y sus riesgos Cultivar en febrero En 2025, el cannabis avanzó menos por grandes gestos épicos y más por algo mucho más decisivo: reformas técnicas, pilotos regulados, reconocimiento institucional y construcción de marcos que.... págs. 26-32 En este artículo os ofreceremos una perspectiva, a nuestro parecer, útil para autocultivar cannabis —especialmente para febrero y en España— con criterios de planificación, seguridad, control ambiental de un jardín... págs. 18-24 Cultivo de plantas gigantes en exterior Stéphane Quetzal ha estado al borde de la muerte varias veces en su vida. Esa ha sido la manera en la que los espíritus le dejaron claro su camino de servicio en esta encarnación y probaron la resistencia de su cuerpo a los retos espirituales y carnales.... págs. 60-67 La reubicación federal del cannabis en Estados Unidos —del rígido cajón de la Lista I a la más realista Lista III— no es un simple tecnicismo: es una grieta en el muro... págs. 54-58 En el imaginario colectivo de los cannabicultores, las plantas gigantes de marihuana en exterior ocupan un lugar casi mítico. Todos hemos fantaseado alguna vez con tener ejemplares que superan con facilidad.... págs. 12-16

3 editorial Hay noticias que funcionan como un despertador, que rompen la inercia de la espera y obligan a mirar el calendario con urgencia. El pasado mes nos ha traído una de esas sacudidas desde el otro lado del Atlántico: Estados Unidos ha movido ficha, y no de forma tímida. La reclasificación federal del cannabis por la administración Trump no es solo un trámite burocrático; es el desmantelamiento oficial del prohibicionismo en la mayor economía del mundo. Y mientras Washington libera capital, elimina barreras fiscales y valida la ciencia, Madrid sigue instalada en una parálisis que ya no se puede justificar con prudencia, sino con miopía. En este número analizamos a fondo qué implica que el gigante americano haya decidido, por fin, tratar al cannabis como una industria legítima y no como un crimen. Pero la lectura no puede quedarse en la admiración o el análisis distante. Lo que ocurre allí tiene un eco ensordecedor aquí. Porque mientras en EE. UU. los dispensarios se preparan para aceptar tarjetas de crédito y las empresas planean su salto a la banca tradicional, en España seguimos debatiendo obviedades, atrapados en un bucle donde el cannabis medicinal avanza a paso de tortuga y el uso adulto sigue siendo un tabú político. Ya no valen las excusas de los tratados internacionales ni el miedo al qué dirán. Si el arquitecto global de la “guerra contra las drogas” ha decidido cambiar de idea, ¿a qué espera Europa? ¿A qué espera España, con su clima privilegiado, su experiencia agronómica y su tejido social ya maduro? Nos estamos quedando solos en el andén, viendo pasar el tren de la innovación, la inversión y los derechos civiles. Este invierno no debería ser para hibernar, sino para despertar. El cambio estadounidense nos pone frente al espejo de nuestras propias contradicciones. Tenemos el talento, tenemos la demanda y ahora tenemos el precedente de un cambio estatal en ese país al que, aparentemente, siempre miramos. Lo único que nos falta es la voluntad política de dejar de ser el vagón de cola y atrevernos, de una vez por todas, a ser la locomotora. La pregunta ya no es si el mundo va a regular. El mundo ya lo ha hecho. La pregunta es cuánto tiempo más está dispuesta España a perder dinero, talento y dignidad por puro miedo a la realidad. El Cultivador no se hace responsable de las opiniones y fotografías enviadas por los colaboradores. Prohibida la reproducción total o parcial de textos, fotos o ilustraciones de esta publicación sin laautorización escrita de Feria del Cáñamo, S.L. Noticias 6 Literatura 34 Hierba, hachís y metáfora Cultivo exterior 12 Cultivo de plantas gigantes en exterior Actualidad cannábica 26 2025, el año en que el cannabis dejó de ser “tendencia” para convertirse en política pública global Cultivo profesional 46 Los mejores consejos para el cultivo de cannabis interior Cultivo básico 18 Cultivar en febrero Activismo 54 Del “no tiene valor médico” al cambio de paradigma Voces conscientes 60 La gestión del caos y sus riesgos Macrohuana 42, 52 y 69 Directorio 70 Cómics 76 y 77 Sumario Redactor jefe: Xosé F. Barge Maquetación: J. Alberto Martín (maquetadores.org) Contenidos y edición web: Raúl del Pino Publicidad: Manuel Álvarez Colaboradores: A. Flores Verdes, Brígida Aránega, ConFAC, Darius, Fernando Caudevilla, Gato, Green Born Identity, Gusi, Isabel Peláez, Jorge Bergua, Jose Afuera, Luis Campillo, Lupe Casillas, Macrohuana, Mari SH, Nvidia, profesor Singthestone, Raro Genetics, Ronald Glas, Toni13, Tony, Víctor G. Romano y Virginia Montañés Redacción y publicidad: Ap. de correos 25086 28080 Madrid - ESPAÑA Tel.: +34 91 658 45 20 Fax: +34 91 790 38 98 www.cannabismagazine.net info@cannabismagazine.es Edita: Feria del Cáñamo, S. L. Imprime: Calprint, S.L. Dep. Legal: M-18.576-2012

6 noticias Llega la revolución financiera del cannabis en EE. UU.: crédito, inversión institucional y el fin del efectivo La orden ejecutiva de Donald Trump para reclasificar la marihuana no solo legitima el sector, sino que desmonta las barreras fiscales que asfixiaban una industria de 32.000 millones de dólares. Por primera vez en décadas, el negocio del cannabis en Estados Unidos opera con el viento a favor. La reciente orden ejecutiva firmada por el presidente Donald Trump, que reclasifica la marihuana de la Lista I a la Lista III a nivel federal, ha sacudido los cimientos de un sector que ya mueve 32.000 millones de dólares anuales. Tras años de navegar entre la ambigüedad legal estatal y la prohibición federal, la industria se prepara para su transformación más radical: la normalización financiera.​ El fin del infierno fiscal: adiós al Artículo 280E El cambio más técnico, pero quizás el más lucrativo de esta reclasificación, es la liberación del artículo 280E del Código Fiscal. Esta normativa, una losa histórica para el sector, trataba a

7 noticias las empresas de cannabis como traficantes de drogas a ojos del fisco, impidiéndoles deducir gastos empresariales básicos como nóminas, alquileres o publicidad.​ Para grandes compañías como MariMed, Ascend Wellness Holdings y Curio Wellness, la desaparición del 280E promete un alivio fiscal casi inmediato. Esto se traduce en una inyección de liquidez automática: dinero que antes iba a impuestos federales ahora puede destinarse a I+D, expansión territorial y contratación. El acceso al capital, que hasta ayer parecía un lujo inalcanzable reservado a industrias tradicionales, es ahora una realidad tangible. Sin embargo, la madurez conlleva responsabilidad. Norman Yousif, CEO de la cadena Off The Charts, advierte que el nuevo escenario traerá una regulación más estricta, mayor escrutinio contable y las exigencias de compliance propias de cualquier empresa que cotiza en bolsa o trabaja con la banca tradicional. El cannabis deja de ser un “invitado incómodo” para sentarse en la mesa de los adultos corporativos. Tarjetas de crédito: seguridad y psicología del consumidor Uno de los cambios más simbólicos y visibles para el usuario final será la introducción de las tarjetas de crédito en los dispensarios. Hasta ahora, la industria operaba mayoritariamente en efectivo debido al rechazo de las grandes redes de pago (Visa/Mastercard), lo que no solo limitaba el gasto del cliente, sino que convertía a los dispensarios en objetivos frecuentes de robos.​ Sam Brill, consejero delegado de Ascend Wellness, califica esto como un “cambio radical”. “El efectivo limita al consumidor. La tarjeta amplía su capacidad de compra y normaliza la experiencia de venta al por menor”, explica Brill. La compañía, con fuerte presencia en Illinois, Michigan, Nueva Jersey y Massachusetts, ya planifica nuevas adquisiciones aprovechando la bajada del coste del capital. En la misma línea, Jon Levine, fundador de MariMed, ve la reclasificación como una luz verde para una estrategia agresiva. Con un flujo de caja saneado, la empresa explora segmentos inéditos, como la vinculación de productos de cannabis medicinal a programas públicos de salud como Medicare y Medicaid, algo impensable bajo la anterior clasificación. La ciencia toma el mando: investigación y FDA Más allá de las finanzas, la reclasificación valida la utilidad médica de la planta. En Maryland, Curio Wellness lleva años diseñando sus instalaciones bajo estándares farmacéuticos, anticipándose a una futura supervisión de la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos). Wendy Bronfein, cofundadora de Curio, señala que el nuevo marco favorece la investigación clínica rigurosa, especialmente en los llamados “cannabinoides menores” (como el CBN o el CBG), que tienen potencial terapéutico específico. El doctor David Casarett, profesor de medicina en la Universidad de Duke y asesor científico de Curio, resumió el sentimiento de la comunidad científica durante la firma de la orden: “Nunca pensé que vería este día”. Estrategias divergentes: la cautela canadiense frente al optimismo estadounidense No todas las reacciones son de euforia desmedida. Existe una clara división estratégica entre los operadores puramente estadounidenses y las multinacionales canadienses. · Los prudentes: Village Farms International, cotizada en el Nasdaq pero con sede en Canadá, mantiene una postura conservadora. Su CEO, Michael DeGiglio, prefiere esperar a que el marco regulatorio se defina completamente —específicamente en lo relativo a la importación y comercio interestatal— antes de lanzarse al mercado. · Los innovadores: en contraste, Tilray ha movido ficha rápidamente con la creación de Tilray Medical USA Inc.. Su presidente, Irwin Simon, considera que la decisión de Trump sienta una base creíble para una política de drogas basada en la evidencia, apostando fuerte por el desarrollo clínico. Un punto de inflexión histórico Desde Colorado, un estado pionero en la legalización, Alana Malone (CEO de Green Dot Labs) resume el sentir general: la reclasificación no es la meta final, pero sí el punto de inflexión definitivo tras una década de incertidumbre. Al derribar las barreras bancarias y fiscales, Estados Unidos no solo está reformando una industria interna; está enviando un mensaje a los mercados globales. Se abre un horizonte donde la investigación científica, la inversión institucional y el desarrollo de productos de consumo masivo dejan de ser una carrera de obstáculos para convertirse en el estándar de una nueva economía. ​

8 noticias Un militar retirado y la psilocibina: cuando “sentir” vuelve a ser posible Benjamin Forest pasó 25 años en la Fuerza Aérea de Estados Unidos y llegó a ser teniente coronel, acumulando formación, condecoraciones, inversiones y una vida familiar que, desde fuera, encajaba con el ideal clásico de éxito masculino. Aun así, por dentro vivía una desconexión profunda: depresión, vacío y la sensación de haber cumplido “todas las casillas” sin encontrar bienestar real. Los abordajes convencionales no le funcionaron y ese estancamiento lo llevó a buscar una alternativa que, según su relato, cambió el rumbo de su vida. Una ceremonia como punto de inflexión Forest cuenta que una única experiencia cuidadosamente guiada con psilocibina supuso un giro decisivo: no solo redujo su depresión, sino que le devolvió el contacto con sus emociones, su propósito y su propia humanidad. En su historia, lo relevante no es presentar la psilocibina como “solución mágica”, sino como un catalizador que le permitió mirar de frente aquello que llevaba años reprimido. Ese despertar emocional, explica, puso en cuestión un modelo de masculinidad basado en el control permanente, la dureza y la desconexión afectiva. “Estreñimiento emocional” y costes invisibles En una entrevista reciente en formato pódcast, Forest definió su experiencia previa como “estreñimiento emocional”: duelo, trauma, miedos e inseguridades que no se expresan y se quedan atascados. Señala que a muchos hombres —y especialmente en entornos militares— se les enseña a actuar y apartar los sentimientos, algo útil en momentos concretos pero tóxico cuando se convierte en una forma de vida. Para él, esa incapacidad de procesar emociones está detrás de problemas sociales y personales como el alcoholismo, el suicidio, la cárcel o la falta de hogar. En su acompañamiento a otros hombres, afirma haber escuchado testimonios como el de un cliente que dijo no haber sentido amor “hasta los 47 años” y que antes de la medicina vegetal “no sentía nada”. Sanar entre hombres: apoyo, ritual y hábitos Forest sostiene que “la forma más masculina” de tratar las emociones es afrontarlas con valentía, y que huir de lo que se siente no es fortaleza, sino cobardía. También insiste en que muchos hombres delegan su sanación emocional en las mujeres y que hace falta una cultura de apoyo mutuo entre hombres, porque existe un trauma específico de crecer como niño que otros hombres comprenden de manera particular. Su propuesta se apoya en tres pilares: ceremonias psicodélicas seguras y respetuosas, círculos semanales de hombres para hablar sin máscaras ni juicios, y una forma de vida centrada en el corazón, la vulnerabilidad y la empatía. Describe como un momento clave escuchar por primera vez a un grupo de hombres llorar juntos y sentir, por fin, que no estaba solo. Un libro y una idea central Esta transformación es el eje de su libro Trip of a Lifetime: The Psychedelic Guide to Healing, Loving, and Living, previsto para septiembre de 2025, a medio camino entre memorias y guía práctica. En él propone diez principios para la sanación psicodélica y el crecimiento personal, con un foco especial en ayudar a los hombres a pasar del aislamiento emocional a una conexión más auténtica. Su conclusión es clara: la masculinidad no debería medirse por dureza o silencio, sino por integridad, inteligencia emocional y capacidad de vincularse. Sanar, remarca, no es debilidad, sino el camino para convertirse en la persona que uno estaba destinado a ser.

10 noticias Reino Unido y cannabis medicinal: recetas al alza, NHS rezagado y una reforma regulatoria en el horizonte El fuerte aumento de prescripciones de cannabis medicinal en clínicas privadas del Reino Unido está reabriendo un debate central: cómo construir un marco legal integral que priorice salud pública, evidencia clínica y equidad de acceso, sin volver al prohibicionismo. Según los datos oficiales, las recetas se habrían duplicado en el último año hasta rozar las diez toneladas de producto, con un mercado dominado casi por completo por el circuito privado. Un crecimiento que ya es político Las cifras descritas en el artículo no se presentan solo como un indicador comercial, sino como un síntoma social: más personas buscan alivio para ansiedad, depresión o dolor crónico, mientras el sistema público mantiene una postura de extrema cautela. Esa tensión —demanda real frente a respuesta institucional lenta— es la que convierte el cannabis medicinal en un asunto político, no únicamente sanitario. El texto subraya que el NHS permanece prácticamente paralizado en comparación con el dinamismo de las clínicas privadas, que estarían concentrando el 99 % de las prescripciones. En este contexto, el debate se polariza con rapidez: por un lado, quienes alertan de riesgos asociados a productos con alto THC y de posibles efectos adversos en salud mental; por otro, quienes consideran que se está derribando un tabú y que la regulación llega tarde. La discusión, bien enfocada, no debería ser “cannabis sí o no”, sino “bajo qué estándares clínicos, para qué indicaciones, con qué seguimiento y con qué garantías”. El nudo del problema: acceso privado y desigualdad El texto plantea que el verdadero escándalo no sería la sustancia, sino la desigualdad de acceso que genera un modelo donde el circuito privado cubre casi todo el suministro medicinal. La consecuencia práctica es una brecha: quien puede pagar obtiene consulta (a menudo telemática) y tratamiento con rapidez; quien no puede, queda expuesto al mercado ilícito o a la ausencia de alternativas terapéuticas. Además, esa asimetría erosiona la transparencia del sistema: si el grueso de prescripciones sucede fuera del NHS, la capacidad del Estado para auditar resultados, efectos secundarios y patrones de uso se vuelve más limitada. Extender el acceso sin control también tiene riesgos, pero restringirlo en exceso tiene otros igual de serios: empuja a pacientes hacia productos sin control de calidad o sin acompañamiento médico real. Por eso, una reforma regulatoria “valiente” suele significar, en la práctica, un punto intermedio: acceso con reglas claras, trazabilidad, evaluación clínica y un sistema de farmacovigilancia que funcione. Evidencia clínica y seguridad: del debate moral al debate técnico El artículo reconoce preocupaciones sobre variedades “ultrapotentes” y menciona el riesgo de psicosis como argumento habitual de los sectores más conservadores. También introduce un ejemplo concreto: la alarma ante productos en torno al 30 % de THC, citada como preocupación por parte de Sir Robin Murray. Aun así, la tesis principal no minimiza los riesgos; lo que cuestiona es usar el riesgo como excusa para bloquear un marco legal que, precisamente, permitiría reducir daños con controles, advertencias, dosificación y seguimiento.

11 noticias Otro punto sensible que plantea el texto es la prescripción para condiciones como TDAH o TOC sin “ensayos clínicos masivos”, interpretándolo como consecuencia de décadas de obstáculos burocráticos y estigmas que han ralentizado la investigación. En términos regulatorios, aquí hay una oportunidad: si el país ya está prescribiendo, el siguiente paso lógico es exigir mejores datos (registros clínicos, estudios comparativos, seguimiento longitudinal) para separar con claridad lo que funciona, lo que no y lo que solo sirve en casos muy concretos. Qué incluiría una regulación “integral” (y por qué importa fuera del Reino Unido) El texto defiende que una legalización bien regulada permitiría sustituir “lagunas” y zonas grises por un sistema completo de control de calidad, educación pública y protección de menores, evitando que el Estado deje el control real en manos del mercado negro. También argumenta que la prohibición no detiene el consumo; lo vuelve opaco, desigual y potencialmente más peligroso. Si el debate se traslada a una agenda de política pública, los elementos “de interés” que suelen definir una regulación sólida (y que el caso británico pone sobre la mesa) son: • Criterios clínicos y guías: indicaciones priorizadas, escalones terapéuticos, cuándo iniciar/retirar, y con qué combinaciones (THC/CBD) según perfil del paciente. • Calidad y trazabilidad: estándares de cultivo y fabricación, contaminantes, estabilidad, etiquetado de potencia y lote. • Seguimiento y farmacovigilancia: registro de resultados, efectos adversos, interacciones con otros fármacos y pautas de conducción/seguridad laboral. • Equidad: mecanismos para que el acceso no dependa solo del poder adquisitivo (copagos, programas de apoyo, o integración progresiva en el sistema público). • Protección de menores: educación, límites estrictos, campañas preventivas y sanciones claras para desvío de producto. El propio texto lo conecta con España como “aviso para navegantes”, sugiriendo que esperar a que el sistema se desborde por contradicciones es una mala estrategia. La idea de fondo es universal: si una sociedad ya convive con el cannabis (en clínicas, hogares y calles), la pregunta relevante es si prefiere gestionarlo con reglas o dejarlo en sombras. Versión reescrita (ampliada) de la noticia El Reino Unido vive un momento de inflexión con el cannabis medicinal. En un año, las prescripciones se han disparado hasta casi diez toneladas, y ese crecimiento —lejos de ser un fenómeno clínico aislado— se está convirtiendo en un dilema de Estado. La expansión se concentra casi por completo en clínicas privadas, mientras el NHS mantiene una cautela extrema, generando un choque entre necesidad social, prudencia médica y vacíos regulatorios. La discusión pública se mueve entre dos extremos: el alarmismo ante los riesgos del THC y el entusiasmo por la ruptura de un tabú. Sin embargo, el verdadero debate debería ser más concreto: cómo garantizar que quienes necesitan tratamiento lo reciban con seguridad, supervisión y criterios homogéneos, sin que el acceso dependa de la renta. Porque cuando el 99 % del sistema recae en lo privado, el país corre el riesgo de institucionalizar una medicina a dos velocidades: rápida para quien paga, inaccesible para quien no. Las advertencias sobre salud mental deben tomarse en serio. La potencia del producto, los perfiles de riesgo y la vulnerabilidad de adolescentes son temas que exigen protocolos estrictos, información clara y seguimiento clínico real. Pero también es cierto que usar esos riesgos como argumento para el inmovilismo deja un vacío que otros ocupan: el mercado ilícito, donde no hay control de calidad, ni dosificación fiable, ni historial clínico. En el terreno científico, el caso británico expone otra contradicción: se receta cada vez más, incluso para condiciones donde la evidencia masiva es limitada, mientras la investigación avanza más lenta de lo que la realidad social demanda. Si el cannabis ya está entrando en la medicina cotidiana, el siguiente paso responsable es exigir datos: registros, ensayos, evaluación continua y un marco de farmacovigilancia que permita corregir rumbos a tiempo. La regulación “valiente” que se reclama no es un salto a ciegas, sino un aterrizaje ordenado. Implica incorporar controles, estándares y transparencia; integrar la salud pública en el centro del diseño; y reducir la desigualdad que hoy deja el acceso en manos de la capacidad de pago. En última instancia, el Reino Unido enfrenta una decisión que muchas sociedades europeas también deberán afrontar: seguir persiguiendo una realidad que ya existe o gobernarla con reglas que protejan al paciente y reduzcan daños.

12 cultivo exterior En el imaginario colectivo de los cannabicultores, las plantas gigantes de marihuana en exterior ocupan un lugar casi mítico. Todos hemos fantaseado alguna vez con tener ejemplares que superan con facilidad los dos o tres metros de altura, con troncos lignificados y copas que recuerdan más a un árbol que a una planta anual. Este tipo de cultivo representa, sin duda, la máxima expresión del potencial del cannabis cuando se le ofrece espacio, suelo fértil, sol abundante y, sobre todo, tiempo. Ahora bien, en España, a diferencia de Estados Unidos, las plantas de gran tamaño plantean cuestiones que van más allá de la horticultura, ya que la marihuana visible desde la vía pública puede derivar en multas. A ello se suma otro riesgo bien conocido por quienes llevamos años cultivando: las plantas grandes no solo llaman la atención de las autoridades, también pueden atraer a ladrones oportunistas. Cultivo de plantas gigantes en exterior Las sativas (NLD) y los híbridos de predominancia sativa presentan una mayor capacidad de desarrollo vegetativo El cultivo de ejemplares gigantes en exterior no debería abordarse como un simple desafío técnico, sino como un ejercicio de planificación integral, donde genética, suelo y discreción avanzan de la mano. En las siguientes páginas analizaremos cómo se consiguenestas plantas y si realmente merece la pena apostar por ellas en función de nuestras condiciones. Sol, genética, suelo y tiempo: la base de un cultivo gigante El cultivo de cannabis en exterior ofrece unas condiciones difícilmente replicables en interior. La radiación solar, con su espectro completo, permite una fotosíntesis más eficiente y un desarrollo morfológico más equilibrado. El paso natural de las estaciones marca un ritmo de crecimiento que las plantas fotodependientes reconocen y aprovechan. Cuando hablamos de plantas gigantes, hay cuatropilares que formanuna base sólida sobre la que se construye todo lo demás: sol, genética, suelo y tiempo. En primer lugar, la luz solar no solo aporta energía en cantidad, sino también en calidad. A diferencia de las luminarias de interior, por muy avanzadas que estas sean, el sol proporciona una intensidad y espectro que estimulan un crecimiento un vegetativo vigoroso, entrenudos más largos y una mayor superficie foliar. Las plantas expuestas al sol de la primavera y el verano desarrollan estructuras más robustas y preparadas por Mari SH para sostener grandes volúmenes de cogollo en la parte aérea. Por otra parte, la genética es el segundo pilar del gigantismo. No todas las variedades de marihuana están programadas para alcanzar grandes dimensiones, por muy favorables que sean las condiciones de cultivo. El potencial de crecimiento viene determinado en buena medida por los rasgos hereditarios de cada planta, que regulan aspectos clave como la capacidad y velocidad de crecimiento, la robustez y la producción floral. En términos generales, las sativas (NLD) y los híbridos de predominancia sativa presentan una mayor capacidad de desarrollo vegetativo, algo fundamental cuando buscamos plantas de gran porte. En tercer lugar, el suelo, también llamado tierra madre en el mundillo del cannabis, es otro factor importantísimo. Mientras que el cultivo en maceta impone límites físicos al sistema radicular, este permite a las raíces extender y ahondar libremente, accediendo a agua, oxígeno y nutrientes de forma más estable. Desde un punto de vista fisiológico, un sistema radicular amplio y profundo se traduce en una mayor capacidad de absorción de agua y nutrientes y, por tanto, en un crecimiento sostenido a lo largo de los meses. La diferencia entre una planta grande y una verdaderamente gigante suele empezar bajo tierra, mucho antes de que la parte aérea lo delate. Finalmente, el último pilar sobre el que se sustenta el cultivo de plantas gigantes es el tiempo. Estas requieren un arranque temprano y un periodo vegetativo largo, que les permita acumular reservas, engrosar el tallo principal y ramificar de forma progresiva. En exterior, respetar el fotoperiodo natural y sembrar justo al empezar la primavera, o antes, si el clima lo permite,es esencial cuando aspiramos a llevar a la planta a su máximo potencialde crecimiento. Entender y aprovechar esta combinación de sol, suelo y tiempo nos permite comprender por qué el cultivo exterior es el escenario ideal para el cultivar plantas gigantes, pero también por qué exige paciencia y previsión. Planificación: pensar en grande desde el invierno Este tipo de cultivo de exterior no empieza con la germinación, sino meses antes, cuando las

13 cultivo exterior No todas las variedades de marihuana están programadas para alcanzar grandes dimensiones Un cultivo estándar de exterior suele producir mucho y ser más discreto

14 cultivo exterior Sembrar justo al empezar la primavera, o antes, si el clima lo permite, es esencial cuando aspiramos a llevar a la planta a su máximo potencial de crecimiento plantas aún no existen y el terreno parece inactivo. Muchos cannabicultores suelen subestimar la importancia de la planificación, pero, cuando aspiramos al gigantismo, esta se convierte en un factor determinante. Pensar en grande implica anticiparse, observar el entorno y preparar el escenario para un crecimiento prolongado y sin sobresaltos. Uno de los primeros aspectos a considerar es el emplazamiento. La orientación, la protección frente al viento y la distancia respecto a miradas ajenas deben evaluarse con calma durante el invierno. Una buena ubicación puede resolver de antemano problemas que más adelante resultarían difíciles de corregir, especialmente cuando las plantas alcanzan grandes dimensiones. También en esta fase debemos definir la estrategia general del cultivo. Cuántas plantas vamos a manejar, qué espacio real tendrá cada una y hasta dónde estamos dispuestos a dejarlas crecer son preguntas que conviene responder con honestidad. En un contexto donde la visibilidad y la seguridad no son asuntos menores, una planificación realista evita decisiones improvisadas. En definitiva, anticiparnosdurante el invierno nos permite llegar a la primavera con los deberes hechos. Cuando las plantas comienzan a crecer, todo debería estar preparado para acompañarlas, no para reaccionar a contrarreloj. La preparación del terreno, siembra y crecimiento El acondicionamiento del suelo es una de las labores más costosas, pero muy necesaria. Labrar, airear y enriquecer la tierra con materia orgánica bien descompuesta permite que, llegado el momento, el sistema radicular encuentre un entorno favorable desde la siembra. Si queremos que nuestras plantas alcancen la máxima altura posible, debemos proporcionar a las raíces el máximo espacio disponible para su desarrollo. Para ello, labraremos el suelo a una profundidad de unos cuarenta o cincuenta centímetros y agregaremos abonos con un alto contenido de nitrógeno, como el estiércol de oveja o la harina de sangre. También añadiremos fertilizantes ricos en micronutrientes, como humus de lombriz o estiércol de caballo. Además, si aplicamos la técnica del bancal elevado, podremos proporcionar aún más volumen de tierra para las raíces. Esta consiste, básicamente, en colocar tablas o barreras de plástico alrededor de la base de la planta, creando un contenedor que se rellena con sustrato y ofrece al sistema radicular un entorno más amplio en el que expandirse y desarrollarse sin restricciones. En cuanto a la siembra, debemos tener en cuenta que, tal como hemos mencionado en líneas anteriores, las plantas gigantes requieren mucho tiempo de crecimiento. Por tanto, lasplantaremos en cuanto el clima lo permita, idealmente, a mediados de febrero o primeros de marzo. Si en nuestra zona hace mucho frío en esta época del año, optaremos por empezar Planta de exterior vista desde abajo

15 cultivo exterior Una buena ubicación puede resolver de antemano problemas que más adelante resultarían difíciles de corregir el cultivo en maceta. De esta manera, podremos mover las plantas a un lugar resguardadodurante la noche o en los días más fríos. Otra opción es comenzar en interior e ir haciendo trasplantes para que el desarrollo radicular no se estanque. Finalmente, a medida que las plantas vayan creciendo, podaremos las partes bajas, de manera que puedan enfocarse en desarrollar la zona superior. Además, durante la floración debemos valorar si las ramas aguantan el peso de los cogollos, para atarlas o entutorarlas. Cuando la altura se convierte en un reto A medida que el cultivo crece y alcanza dimensiones considerables, se empiezan a plantear toda una serie de desafíos, ya que el tamaño no solo amplifica la producción, sino también los potenciales problemas. Uno de los principales retos es el control de plagas y enfermedades. Los ejemplares de gran porte generan microclimas en su interior, con zonas menos ventiladas y mayor retención de humedad, especialmente tras lluvias persistentes o durante las noches de finales de verano. Estas condiciones favorecen la aparición de hongos y dificultan la detección temprana de insectos fitófagos, que pueden pasar desapercibidos hasta que el daño es evidente. Además, el peso de la estructura aérea es otro factor crítico. Las ramas largas y cargadas de inflorescencias pueden quebrarse con facilidad bajo la acción del viento o por su propio peso, comprometiendo la producción. A todo ello se suma un aspecto que no podemos obviar en nuestro contexto: la discreción. Las plantas de gran tamaño son visibles desde lejos y pueden atraer tanto miradas indeseadas como visitas oportunistas. Este factor nos obliga a muchos cultivadores a limitar deliberadamente el crecimiento o a extremar las medidas de camuflaje, por lo que el gigantismo tiene un precio en términos de seguridad. Finalmente, no debemos olvidar que el manejo cotidiano se vuelve más exigente. Riegos, tratamientos preventivos o simples revisiones requieren más tiempo y esfuerzo cuando trabajamos con plantas que superan con creces nuestra altura. En mi experiencia, este es el punto en el que muchos cannabicultores se plantean si realmente compensa llevar las plantas al máximo de su capacidad o si es preferible encontrar un equilibrio entre tamaño, control y tranquilidad. Este conjunto de retos nos recuerda que el cultivo de plantas gigantes en exterior no es solo una cuestión de técnica, sino también de responsabilidad y realismo. Entender sus limitaciones nos permite tomar decisiones más acertadas y disfrutar del proceso sin convertirlo en una fuente constante de problemas. El control de plagas y hongos se complica en plantas muy grandes En el cultivo de plantas gigantes es común el bancal elevado

16 cultivo exterior ¿Merece la pena cultivar plantas gigantes? Llegados a este punto, la pregunta es inevitable. Después de meses de planificación, trabajo del suelo, manejo cuidadoso y atención constante, conviene detenerse y valorar si el cultivo de plantas gigantes en exterior compensa realmente el esfuerzo invertido. La respuesta, como suele ocurrir en el ámbito de la cannabicultura, no es universal. Desde un punto de vista productivo, las plantas de gran tamaño pueden ofrecer cosechas muy abundantes, con una relación entre trabajo y rendimiento difícil de igualar si todo sale bien. Además, existe un componente casi artesanal y profundamente satisfactorio en acompañar a una planta durante todo su ciclo y verla desarrollar una estructura imponente, plenamente adaptada a su entorno. En ese sentido, el gigantismo representa para muchos cultivadores una forma de explorar los límites naturales del cannabis. Sin embargo, no podemos ignorar los inconvenientes. El aumento de riesgos asociados a la visibilidad, la dificultad de manejo y la mayor exposición a plagas, hongos o inclemencias meteorológicas hacen que este tipo de cultivo no sea el más adecuado para todos los contextos ni para todas las personas. En nuestro marco legal, además, la tranquilidad y la discreción son valores que muchos cultivadores priorizan por encima del tamaño o la producción máxima. Por ello, más que una meta en sí misma, la planta gigante debería entenderse como una opción dentro de un abanico más amplio de estrategias de cultivo. Encontrar el equilibrio entre ambición, control y seguridad es, probablemente, la decisión más sensata. En ocasiones, varias plantas bien gestionadas y de tamaño medio ofrecen mejores resultados globales que un único ejemplar llevado al límite. Espero que este artículo te haya resultado útil para comprender mejor qué implica el cultivo de plantas gigantes en exterior y para tomar decisiones más informadas en tus próximos cultivos. ¡Muy buenos humos y hasta el próximo número! Añadiremos fertilizantes ricos en micronutrientes, como humus de lombriz o estiércol de caballo Un jardín discreto nos protege de multas y ladrones En plantas grandes en exterior el tronco se lignifica Planta en crecimiento

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18 cultivo básico Cultivar en febrero Guía práctica de invierno para entender el cannabis por Alba Torres En este artículo os ofreceremos una perspectiva, a nuestro parecer, útil para autocultivar cannabis —especialmente para febrero y en España— con criterios de planificación, seguridad, control ambiental de un jardín de interior, reducción de riesgos y preparación del exterior, además de claves para leer el cultivo de cannabis con mirada responsable y adulta. Febrero, en España, es ese mes bisagra en el que el cuerpo pide luz y el calendario aún entrega frío, humedad y cambios bruscos. En la calle, el clima tiende a ser poco amable para cualquier cultivo sensible, y por eso la conversación sobre cannabis en estas fechas suele desplazarse al interior: armarios, habitaciones de cultivo, invernaderos domésticos o, en su versión más común, un “rincón” con control ambiental. Pero hablar de “cultivo de interior” en febrero no debería significar hablar solo de lámparas y rendimiento. Significa hablar de algo más básico y, a la vez, más importante: cómo diseñar un microclima estable en plena temporada de invierno, cómo evitar problemas típicos de espacios cerrados (condensación, mohos, mala ventilación), cómo mantener hábitos de higiene y seguridad, y cómo preparar el terreno —literalmente— para la temporada de exterior que llegará después. Este texto está escrito para dos perfiles a la vez: quien se acerca al tema por primera vez y quiere entender qué decisiones importan de verdad en invierno, y quien ya tiene experiencia con autocultivo (de plantas en general) y busca un checklist mental más fino: prevención antes que reacción, estabilidad antes que “apretar”, y método antes que mitología.

19 cultivo básico En febrero, el objetivo del interior no es recrear el verano: es construir estabilidad

20 cultivo básico Febrero en España: por qué manda el interior En febrero, España combina zonas relativamente templadas (sobre todo en costas y sur) con interiores fríos y noches marcadas, además de regiones con lluvia y humedad persistentes. En guías climáticas de referencia turística, se recogen rangos típicos de temperaturas medias aproximadas alrededor de 8–15 °C para el conjunto del país, con variación por región. Otras guías ponen ejemplos concretos (Madrid con medias bajas y máximas moderadas; Málaga notablemente más suave), reforzando la idea de que el frío nocturno y la variabilidad son el rasgo dominante para planificar cualquier cultivo fuera.​ Ese contexto explica por qué febrero suele empujar a priorizar el interior: no porque “sea imposible” cultivar fuera, sino porque el margen de error se estrecha. A igualdad de cuidados, el exterior invernal castiga la inestabilidad: un día soleado seguido de una noche fría, o una semana húmeda con poca ventilación natural, puede convertir la gestión de una planta en una cadena de incendios pequeños. En interior, el objetivo no es “recrear el verano”, sino construir estabilidad. Un cultivo doméstico (de cualquier especie legal) es, esencialmente, una negociación entre tres factores: · Energía (luz y temperatura). · Agua (riego, evaporación y humedad ambiental). · Aire (renovación, movimiento y limpieza). En febrero, esa negociación se vuelve más delicada por una razón simple: se tiende a cerrar ventanas y a calentar espacios, lo que cambia el comportamiento de la humedad y favorece Muchos problemas que parecen plagas empezaron antes como un problema de aire condensaciones. En invierno, el aire estancado y la humedad elevada pueden facilitar la aparición de moho, sobre todo si hay superficies frías donde el vapor condensa.​ Así que, antes de pensar en cualquier “técnica”, febrero pide una pregunta de diseño: ¿tu espacio de cultivo es capaz de respirar? Cultivo interior en invierno: lo importante (sin “recetas”) Control de humedad: el enemigo silencioso del febrero doméstico En invierno, el problema no siempre es “falta de humedad”; a menudo es humedad mal distribuida, acumulada y atrapada. La lógica es sencilla: actividades domésticas, calefacción y poca ventilación elevan la humedad interior; cuando ese aire húmedo toca paredes o ventanas frías, aparece condensación, y la condensación es una autopista para los hongos.​ Por eso, en un jardín interior de febrero, hay tres hábitos que suelen marcar la diferencia: · Medir antes de corregir: un higrómetro es barato y evita actuar a ciegas. (Esto es válido para cualquier cultivo interior legal). · Mover aire sin crear “tormenta”: el aire debe circular para que no haya bolsas húmedas, pero sin convertir el espacio en un secador agresivo. · Ventilar con estrategia: abrir en las horas más templadas o usar extracción/ renovación evita que el microclima se convierta en una cápsula húmeda. Como referencia de salud ambiental, varias guías de prevención de moho recomiendan mantener la humedad interior en rangos moderados (por ejemplo, 30–50%) para reducir el riesgo de proliferación de hongos. La cifra exacta ideal depende del tipo de planta y del sistema, pero el principio general no cambia: en febrero, la humedad “sin salida” es peor que la humedad “alta” puntualmente.​ Ventilación y renovación: el factor que más se subestima Muchos problemas de interior se presentan como “plaga”, “mancha” o “enfermedad”, cuando en realidad empezaron antes, como un problema de aire. En invierno, se ventila menos por comodidad, y eso sube el riesgo de mohos y mildius en jardines con poca luz o con cubiertas cerradas. Guías de horticultura invernal insisten en abrir o ventilar durante horas soleadas para reducir la humedad acumulada bajo cubiertas y evitar problemas fúngicos.​ Aplicado al interior doméstico, la lección es clara: la renovación del aire es una herramienta de prevención, no un “extra”. El aire no solo aporta CO2; también se lleva exceso de humedad, estabiliza temperatura real y reduce microclimas locales donde un hongo encuentra su paraíso.

21 cultivo básico La humedad “sin salida” es peor que la humedad alta puntualmente Temperatura: estabilidad por encima de picos En febrero, la tentación es compensar el frío con calefacción o con fuentes de calor concentradas. El riesgo no es solo “pasarse”, sino crear oscilaciones bruscas: calor intenso unas horas, frío seco después, y vuelta a empezar. Las plantas (y los microorganismos) responden más a la estabilidad que al pico. Un enfoque útil —sin entrar en parámetros concretos— es pensar en “curvas suaves”: cambios progresivos, no dientes de sierra. Si el espacio está en una vivienda, también importa separar el área de cultivo de corrientes frías de puertas/ventanas y de fuentes de condensación. Luz: calidad y uniformidad, no obsesión por el máximo Sin entrar en instrucciones de cultivo específicas, hay una idea de jardinería interior que se aplica muy bien a febrero: la luz es un recurso limitado y conviene repartirla con inteligencia. En invierno, la luz ambiental baja, y eso afecta incluso a plantas ornamentales o aromáticas de interior: si la iluminación es irregular, la planta “busca” y se deforma; si es demasiado localizada, se generan puntos de estrés. Una práctica prudente y universal es trabajar con uniformidad: que el conjunto del dosel reciba luz de forma parecida, evitando extremos. En interior, también se agradece una rutina estable de encendido/apagado (sin cambios caóticos), porque la planta organiza procesos internos en ciclos. Riego y sustrato: febrero no perdona el exceso En invierno, muchas personas riegan como si fuese primavera. Y ahí empieza el drama: el agua tarda más en evaporar, el sustrato se mantiene húmedo durante más tiempo, y el oxígeno disponible para raíces se reduce. El exceso de agua, en interior, es un problema doble: debilita la planta y crea el ambiente perfecto para hongos y mosquitos del sustrato. La idea clave no es “regar poco”, sino regar con criterio: observar peso de maceta, textura del sustrato, respuesta de la planta, y ajustar a la realidad de febrero (menos evaporación, menos transpiración si hace frío o hay poca luz). Higiene del espacio: la ventaja competitiva del cultivador paciente La higiene no es glamourosa, pero es lo que separa un cultivo doméstico sostenible de un ciclo infinito de problemas. En febrero, con todo más cerrado, la higiene pesa más. Checklist útil (aplicable a cualquier cultivo interior legal): · Retirar hojas muertas y restos vegetales con frecuencia (son “comida” para hongos). · Limpiar derrames de agua y zonas donde se condense humedad.

22 cultivo básico · Evitar almacenar cartón húmedo o textiles cerca del área (retienen humedad y pueden favorecer moho en el ambiente).​ · Revisar esquinas, paredes frías y ventanas: donde haya condensación recurrente, hay un problema de microclima. Seguridad eléctrica: el tema que nadie quiere leer (y todos deberían) En febrero, el interior suele implicar más aparatos: iluminación, ventilación, calefacción o humidificación/deshumidificación. Eso convierte la seguridad eléctrica en parte del cultivo, aunque no sea botánica. Buenas prácticas generales: · No sobrecargar regletas. · Separar agua de enchufes y elevar cables. · Usar temporizadores y protecciones adecuadas. · Pensar en el “peor caso”: ¿qué pasa si hay un derrame?, ¿si se corta la luz?, ¿si un aparato falla? La seguridad es parte del cultivo responsable: un jardín interior no debería aumentar riesgos en el hogar. Consejos “avanzados” Quien ya cultiva plantas con regularidad suele caer en dos trampas: o se confía (“esto ya lo sé”), o se obsesiona (“siempre se puede mejorar”). Febrero pide un tercer camino: afinar el sistema. Aquí van ideas de nivel “avezado” que se aplican a cualquier cultivo interior legal y que, además, suelen mejorar resultados sin necesidad de “apretar” nada: 1) Trabajar con indicadores, no con intuición La intuición sirve, pero no escala. Si se quiere estabilidad, conviene medir lo que realmente cambia el sistema: humedad, temperatura, horas de funcionamiento de equipos, consumo de agua y aparición de condensación en puntos concretos. En ambientes invernales, medir humedad ayuda a mantener el riesgo de moho bajo control.​ 2) Detectar microclimas dentro del mismo espacio Un armario o una habitación no es “una sola zona”. Hay esquinas, puntos fríos, zonas con aire estancado detrás de macetas, áreas cerca del suelo con más humedad. El cultivador avanzado no pregunta “cómo está la sala”, sino “dónde está el punto débil”. 3) Ventilación como herramienta de diseño, no como reacción La ventilación no debería activarse cuando ya hay un problema. En invierno, la prevención fúngica se apoya en ventilación y en no sellar completamente espacios durante periodos largos. Traducido: mejor una rutina de aire consistente que “abrir de golpe” cuando ya huele a humedad.​ 4) Estandarizar tareas: “rutinas mínimas” Un sistema estable se construye con rutinas pequeñas y repetibles: · Revisión visual diaria (2 minutos). · Limpieza ligera cada pocos días. · Revisión de condensación y drenajes. · Registro simple de cambios (aunque sea una nota rápida). Lo avanzado, muchas veces, no es hacer más: es hacer lo mismo, pero siempre. 5) Gestión del espacio: menos densidad, más control En invierno, meter demasiadas plantas en poco espacio aumenta humedad local, reduce circulación de aire y complica inspecciones. El cultivador experimentado sabe que, a veces, “menos” produce un entorno más sano y resultados más consistentes. Febrero y exterior: preparar hoy lo que se agradecerá en primavera Aunque febrero se priorice para interior por clima, es un gran mes para preparar el exterior sin prisas. De hecho, el exterior exitoso empieza mucho antes de la primera plantación seria: empieza con suelo, planificación y logística. Suelo: estructura y vida antes que “milagros” Si se cultiva en suelo (huerto, jardín, bancal), febrero permite: · Airear sin destrozar estructura (si el terreno no está encharcado). · Incorporar materia orgánica bien hecha (compost maduro). · Corregir problemas de drenaje (zonas donde se acumula agua). · Planificar acolchados para primavera. La obsesión por los “potenciadores” suele tapar lo que realmente importa: un suelo con

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24 cultivo básico El exterior exitoso empieza con suelo y planificación, no con prisas buena estructura y vida microbiana es el mejor seguro. Macetas y contenedores: limpieza y planificación Si el exterior se hará en maceta, febrero es perfecto para: · Revisar contenedores (grietas, drenajes, sales acumuladas). · Limpiar y desinfectar si hubo problemas el año anterior. · Preparar sustratos con antelación para que se asienten. Aquí también aplica el principio de invierno: prevenir mohos y patógenos es más fácil que curarlos cuando la temporada ya está en marcha. Ubicación, luz y discreción (y vecinos) Preparar exterior no es solo tierra: es escoger ubicación. En España, febrero ayuda a observar: · Zonas de sol real (en invierno el ángulo solar cambia y revela sombras). · Exposición a viento. · Puntos donde se acumula humedad nocturna. A esto se suma algo “no botánico” pero real: convivencia. La discreción, el respeto a terceros (olores, visibilidad, ruidos de equipos si hubiese) y el cumplimiento normativo local evitan conflictos que arruinan cualquier proyecto. Legalidad, salud y responsabilidad: el marco que no se puede saltar El cannabis, a diferencia de una aromática culinaria, está, por desgracia, atravesado por leyes, sanciones y riesgos sociales. Por eso no es un tema “neutral” y por eso tampoco es responsable convertirlo en un simple tutorial. Incluso donde existen tolerancias o zonas grises, la realidad legal puede cambiar por circunstancias concretas. Además, hay una dimensión sanitaria que se suele ignorar en artículos de cultivo: cultivar (cualquier planta) en interior significa convivir con humedad, electricidad, polvo, sustratos, esporas y posibles alérgenos. En invierno, los riesgos de moho en interiores aumentan si no se controla humedad y ventilación. La prioridad, por tanto, no debería ser “maximizar”, sino mantener un entorno doméstico seguro.​ Si el interés por el cannabis es medicinal, la recomendación prudente es separarlo del imaginario del autocultivo como única salida. La vía más segura, cuando existe, pasa por marcos sanitarios y productos controlados, porque eso permite trazabilidad, dosificación y seguimiento profesional.

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