El Cultivador

12 cultivo exterior En el imaginario colectivo de los cannabicultores, las plantas gigantes de marihuana en exterior ocupan un lugar casi mítico. Todos hemos fantaseado alguna vez con tener ejemplares que superan con facilidad los dos o tres metros de altura, con troncos lignificados y copas que recuerdan más a un árbol que a una planta anual. Este tipo de cultivo representa, sin duda, la máxima expresión del potencial del cannabis cuando se le ofrece espacio, suelo fértil, sol abundante y, sobre todo, tiempo. Ahora bien, en España, a diferencia de Estados Unidos, las plantas de gran tamaño plantean cuestiones que van más allá de la horticultura, ya que la marihuana visible desde la vía pública puede derivar en multas. A ello se suma otro riesgo bien conocido por quienes llevamos años cultivando: las plantas grandes no solo llaman la atención de las autoridades, también pueden atraer a ladrones oportunistas. Cultivo de plantas gigantes en exterior Las sativas (NLD) y los híbridos de predominancia sativa presentan una mayor capacidad de desarrollo vegetativo El cultivo de ejemplares gigantes en exterior no debería abordarse como un simple desafío técnico, sino como un ejercicio de planificación integral, donde genética, suelo y discreción avanzan de la mano. En las siguientes páginas analizaremos cómo se consiguenestas plantas y si realmente merece la pena apostar por ellas en función de nuestras condiciones. Sol, genética, suelo y tiempo: la base de un cultivo gigante El cultivo de cannabis en exterior ofrece unas condiciones difícilmente replicables en interior. La radiación solar, con su espectro completo, permite una fotosíntesis más eficiente y un desarrollo morfológico más equilibrado. El paso natural de las estaciones marca un ritmo de crecimiento que las plantas fotodependientes reconocen y aprovechan. Cuando hablamos de plantas gigantes, hay cuatropilares que formanuna base sólida sobre la que se construye todo lo demás: sol, genética, suelo y tiempo. En primer lugar, la luz solar no solo aporta energía en cantidad, sino también en calidad. A diferencia de las luminarias de interior, por muy avanzadas que estas sean, el sol proporciona una intensidad y espectro que estimulan un crecimiento un vegetativo vigoroso, entrenudos más largos y una mayor superficie foliar. Las plantas expuestas al sol de la primavera y el verano desarrollan estructuras más robustas y preparadas por Mari SH para sostener grandes volúmenes de cogollo en la parte aérea. Por otra parte, la genética es el segundo pilar del gigantismo. No todas las variedades de marihuana están programadas para alcanzar grandes dimensiones, por muy favorables que sean las condiciones de cultivo. El potencial de crecimiento viene determinado en buena medida por los rasgos hereditarios de cada planta, que regulan aspectos clave como la capacidad y velocidad de crecimiento, la robustez y la producción floral. En términos generales, las sativas (NLD) y los híbridos de predominancia sativa presentan una mayor capacidad de desarrollo vegetativo, algo fundamental cuando buscamos plantas de gran porte. En tercer lugar, el suelo, también llamado tierra madre en el mundillo del cannabis, es otro factor importantísimo. Mientras que el cultivo en maceta impone límites físicos al sistema radicular, este permite a las raíces extender y ahondar libremente, accediendo a agua, oxígeno y nutrientes de forma más estable. Desde un punto de vista fisiológico, un sistema radicular amplio y profundo se traduce en una mayor capacidad de absorción de agua y nutrientes y, por tanto, en un crecimiento sostenido a lo largo de los meses. La diferencia entre una planta grande y una verdaderamente gigante suele empezar bajo tierra, mucho antes de que la parte aérea lo delate. Finalmente, el último pilar sobre el que se sustenta el cultivo de plantas gigantes es el tiempo. Estas requieren un arranque temprano y un periodo vegetativo largo, que les permita acumular reservas, engrosar el tallo principal y ramificar de forma progresiva. En exterior, respetar el fotoperiodo natural y sembrar justo al empezar la primavera, o antes, si el clima lo permite,es esencial cuando aspiramos a llevar a la planta a su máximo potencialde crecimiento. Entender y aprovechar esta combinación de sol, suelo y tiempo nos permite comprender por qué el cultivo exterior es el escenario ideal para el cultivar plantas gigantes, pero también por qué exige paciencia y previsión. Planificación: pensar en grande desde el invierno Este tipo de cultivo de exterior no empieza con la germinación, sino meses antes, cuando las

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