El Cultivador

14 cultivo exterior Sembrar justo al empezar la primavera, o antes, si el clima lo permite, es esencial cuando aspiramos a llevar a la planta a su máximo potencial de crecimiento plantas aún no existen y el terreno parece inactivo. Muchos cannabicultores suelen subestimar la importancia de la planificación, pero, cuando aspiramos al gigantismo, esta se convierte en un factor determinante. Pensar en grande implica anticiparse, observar el entorno y preparar el escenario para un crecimiento prolongado y sin sobresaltos. Uno de los primeros aspectos a considerar es el emplazamiento. La orientación, la protección frente al viento y la distancia respecto a miradas ajenas deben evaluarse con calma durante el invierno. Una buena ubicación puede resolver de antemano problemas que más adelante resultarían difíciles de corregir, especialmente cuando las plantas alcanzan grandes dimensiones. También en esta fase debemos definir la estrategia general del cultivo. Cuántas plantas vamos a manejar, qué espacio real tendrá cada una y hasta dónde estamos dispuestos a dejarlas crecer son preguntas que conviene responder con honestidad. En un contexto donde la visibilidad y la seguridad no son asuntos menores, una planificación realista evita decisiones improvisadas. En definitiva, anticiparnosdurante el invierno nos permite llegar a la primavera con los deberes hechos. Cuando las plantas comienzan a crecer, todo debería estar preparado para acompañarlas, no para reaccionar a contrarreloj. La preparación del terreno, siembra y crecimiento El acondicionamiento del suelo es una de las labores más costosas, pero muy necesaria. Labrar, airear y enriquecer la tierra con materia orgánica bien descompuesta permite que, llegado el momento, el sistema radicular encuentre un entorno favorable desde la siembra. Si queremos que nuestras plantas alcancen la máxima altura posible, debemos proporcionar a las raíces el máximo espacio disponible para su desarrollo. Para ello, labraremos el suelo a una profundidad de unos cuarenta o cincuenta centímetros y agregaremos abonos con un alto contenido de nitrógeno, como el estiércol de oveja o la harina de sangre. También añadiremos fertilizantes ricos en micronutrientes, como humus de lombriz o estiércol de caballo. Además, si aplicamos la técnica del bancal elevado, podremos proporcionar aún más volumen de tierra para las raíces. Esta consiste, básicamente, en colocar tablas o barreras de plástico alrededor de la base de la planta, creando un contenedor que se rellena con sustrato y ofrece al sistema radicular un entorno más amplio en el que expandirse y desarrollarse sin restricciones. En cuanto a la siembra, debemos tener en cuenta que, tal como hemos mencionado en líneas anteriores, las plantas gigantes requieren mucho tiempo de crecimiento. Por tanto, lasplantaremos en cuanto el clima lo permita, idealmente, a mediados de febrero o primeros de marzo. Si en nuestra zona hace mucho frío en esta época del año, optaremos por empezar Planta de exterior vista desde abajo

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