El Cultivador

66 voces conscientes Siempre es diferente, porque no hay una receta única. Empiezo escuchando a la persona, qué necesita, por qué está aquí. También escuchando su energía: a menudo viene con un problema en su vida cotidiana, pero puedo sentir que hay algo más profundo detrás que el tema toca, por ejemplo, los ancestros, la energía vital, o la falta de un fragmento de alma. Entonces, lo que hago es ofrecerme como un puente entre esta persona y los espíritus. En cada sesión, en algún momento, hacemos un viaje chamánico, eso es central, pero no es lo único. También en algún momento va a surgir uno o más rituales, porque mi chamanismo pasa mucho a través de rituales, y casi ningún ritual de los que propongo en sesiones se ha repetido. En realidad, mi trabajo es dejar la energía lo más libre posible para que se pueda adaptar a la persona, a sus necesidades, y también al momento, porque, como cada cosa, es un proceso. Todo no se va a sanar en una sesión, y a lo mejor lo que se va a sanar es la primera etapa. Y la primera etapa Una sesión chamánica intenta escuchar al nivel del alma no corresponde siempre a la petición de la persona. Así que hay que confiar en el proceso. Y también es parte de mi trabajo acompañar la persona a abrirse a la confianza en el proceso. No a la confianza hacia mí personalmente, sino a algo más profundo, más grande. Así que por eso necesito sentirme lo más neutral posible, lo más desapegado posible del tema que toca este día o esta persona, y escuchar. Es una escucha, sobre todo, una escucha fina de qué está llamando durante la sesión, hasta el final. Puede ser un gesto, un ritual, puede ser un viaje chamánico… muchas cosas. La persona puede ser muy activa durante la sesión o bastante pasiva. Tampoco voy a decidirlo. Hay sesiones en las que la persona necesita casi únicamente recibir tumbada o sentada, pero la mayor parte de las sesiones son más activas, puede estar tumbada, sentada, de pie, en movimiento. Son siempre diferentes, pero lo importante es entender que yo soy un puente, no soy la fuente de todo esto. Por supuesto, cuanto más práctico, más fluido es. ¿Qué tipo de casos son los más frecuentes? El malestar, de manera muy general. Puede tocar la familia, el trabajo, cosas muy normales, pero es un poco diferente ir a ver a un chamán que ir a ver un psicoterapeuta o algo así, porque la particularidad de un chamán es trabajar con los espíritus. Una sesión chamánica intenta escuchar al nivel del alma. El cuerpo también, pero el cuerpo viene más como una consecuencia de otras cosas. Los chamanes trabajan al nivel espiritual, y todo lo que se modifica a nivel espiritual, por supuesto puede mover cosas en el cuerpo también. A veces hago como una cirugía etérica, quitando cosas. No pasa siempre, pero cuando pasa observo que son muchas cosas al nivel del corazón las que se quitan y hay una liberación inmediata en la persona, ella siente que se quita algo, y después hay una liberación, hay algo más ligero. ¿Y cuándo es el caso más difícil que te ha tocado…? Los casos más difíciles, de manera más amplia, son las pocas personas que están cargadísimas, pero no como una persona normal, porque estamos todos cargados por la vida, te hablo de algo tan pegado, tan negro, tan profundo, que en este caso es muy complicado. Porque lo que es complicado es alcanzar a la persona de verdad, es como si estuviera encerrada detrás de una muralla que no le pertenece y que puede ser espesísima. ¿De qué está hecha esa muralla? Mierda. Un poco de todo, mucha historia, mucha creencia, traumas muy profundos, a veces también entidades y cosas así, pero muy a menudo es una mezcla. Pero son muy pocos casos. Aparte de las sesiones individuales, también haces retiros y talleres más cortos. ¿Qué diferencia hay entre el trabajo grupal y el trabajo individual? Hay mucha diferencia, porque una vez que entras en la dimensión del grupo, todo cambia. En talleres, en retiros, hay algo muy fuerte que me importa, que es el sentido de la tribu, de la cooperación. También vamos a hacer viajes chamánicos, rituales y muchísimas otras cosas que utilizan el movimiento, el trance, en fin, muchas herramientas, pero más allá de las herramientas, es utilizar la energía del grupo para que ayude a cada uno de manera individual y grupal. Porque hay muchísima conexión entre las personas durante los retiros, por supuesto cada uno es un espejo del otro, cada uno es un maestro para el otro, y eso me encanta. Yo me meto en la experiencia teniendo el trabajo principal de sostener la energía, de crear el espacio para que las personas puedan experimentar por sí mismas, eso es lo más importante, y sostener la energía requiere mucha energía, no estoy hablando únicamente de que el grupo se lleve bien entre sí, estoy hablando de sostener la energía de los espíritus. Una vez que te apuntas a un retiro, a un taller, ya empieza la aventura, antes del taller, por supuesto después del taller también, y durante el taller es como el corazón, es una concentración energética muy grande, que puede ser muy intensa, pero nadie va a vivir más allá de lo que puede acoger en el momento. Eso no es una creencia,

RkJQdWJsaXNoZXIy NTU4MzA1