El Cultivador

8 noticias Un militar retirado y la psilocibina: cuando “sentir” vuelve a ser posible Benjamin Forest pasó 25 años en la Fuerza Aérea de Estados Unidos y llegó a ser teniente coronel, acumulando formación, condecoraciones, inversiones y una vida familiar que, desde fuera, encajaba con el ideal clásico de éxito masculino. Aun así, por dentro vivía una desconexión profunda: depresión, vacío y la sensación de haber cumplido “todas las casillas” sin encontrar bienestar real. Los abordajes convencionales no le funcionaron y ese estancamiento lo llevó a buscar una alternativa que, según su relato, cambió el rumbo de su vida. Una ceremonia como punto de inflexión Forest cuenta que una única experiencia cuidadosamente guiada con psilocibina supuso un giro decisivo: no solo redujo su depresión, sino que le devolvió el contacto con sus emociones, su propósito y su propia humanidad. En su historia, lo relevante no es presentar la psilocibina como “solución mágica”, sino como un catalizador que le permitió mirar de frente aquello que llevaba años reprimido. Ese despertar emocional, explica, puso en cuestión un modelo de masculinidad basado en el control permanente, la dureza y la desconexión afectiva. “Estreñimiento emocional” y costes invisibles En una entrevista reciente en formato pódcast, Forest definió su experiencia previa como “estreñimiento emocional”: duelo, trauma, miedos e inseguridades que no se expresan y se quedan atascados. Señala que a muchos hombres —y especialmente en entornos militares— se les enseña a actuar y apartar los sentimientos, algo útil en momentos concretos pero tóxico cuando se convierte en una forma de vida. Para él, esa incapacidad de procesar emociones está detrás de problemas sociales y personales como el alcoholismo, el suicidio, la cárcel o la falta de hogar. En su acompañamiento a otros hombres, afirma haber escuchado testimonios como el de un cliente que dijo no haber sentido amor “hasta los 47 años” y que antes de la medicina vegetal “no sentía nada”. Sanar entre hombres: apoyo, ritual y hábitos Forest sostiene que “la forma más masculina” de tratar las emociones es afrontarlas con valentía, y que huir de lo que se siente no es fortaleza, sino cobardía. También insiste en que muchos hombres delegan su sanación emocional en las mujeres y que hace falta una cultura de apoyo mutuo entre hombres, porque existe un trauma específico de crecer como niño que otros hombres comprenden de manera particular. Su propuesta se apoya en tres pilares: ceremonias psicodélicas seguras y respetuosas, círculos semanales de hombres para hablar sin máscaras ni juicios, y una forma de vida centrada en el corazón, la vulnerabilidad y la empatía. Describe como un momento clave escuchar por primera vez a un grupo de hombres llorar juntos y sentir, por fin, que no estaba solo. Un libro y una idea central Esta transformación es el eje de su libro Trip of a Lifetime: The Psychedelic Guide to Healing, Loving, and Living, previsto para septiembre de 2025, a medio camino entre memorias y guía práctica. En él propone diez principios para la sanación psicodélica y el crecimiento personal, con un foco especial en ayudar a los hombres a pasar del aislamiento emocional a una conexión más auténtica. Su conclusión es clara: la masculinidad no debería medirse por dureza o silencio, sino por integridad, inteligencia emocional y capacidad de vincularse. Sanar, remarca, no es debilidad, sino el camino para convertirse en la persona que uno estaba destinado a ser.

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