El Cultivador

12 cultivo exterior En el cultivo de marihuana al aire libre, el suelo o sustrato son mucho más que un soporte físico donde se anclan las raíces, ya que constituyen la base de un ecosistema vivo y dinámico del que depende, en gran medida, el éxito final de la cosecha. Ya sea en tierra madre o en maceta, tanto la microbiota de la zona radicular como la disponibilidad de nutrientes condicionan el desarrollo de las plantas durante todo su ciclo vital. Abonos orgánicos sólidos para exterior Muchos abonos orgánicos contribuyen a mejorar propiedades físicas del suelo o sustrato, como la estructura, la aireación o la capacidad de retención de agua A diferencia de los fertilizantes de síntesis química, que aportan nutrientes de forma rápida, los abonos orgánicos actúan sobre el suelo o sustrato, mejorando su estructura, su capacidad de retención de agua y favoreciendo la vida microbiana. Comprender cómo funcionan, qué tipos existen y cómo aplicarlos correctamente nos permite optimizar el crecimiento y la floración, así como favorecer un entorno radicular más sano y estable, clave para mantener plantas vigorosas a lo largo de toda la temporada. Además, los abonos orgánicos sólidos destacan por su relación calidad-precio, por lo que son los mejores para el cultivo en suelo. ¿Qué entendemos por abono orgánico? Cuando hablamos de abonos orgánicos nos referimos a aquellos fertilizantes derivados de la descomposición de materia orgánica, ya sea de origen vegetal o animal, que aportan nutrientes de forma indirecta y progresiva. A diferencia de los de origen mineral o de síntesis química, no se usan para alimentar a la planta de manera inmediata, sino para nutrir y mejorar el suelo o el sustrato, de forma que sean estos últimos los que pongan los nutrientes a disposición del sistema radicular. Este tipo de fertilizantes cumple una doble función. Por un lado, aportan elementos esenciales como nitrógeno, fósforo, potasio, por Mari SH calcio, magnesio o micronutrientes, presentes en formas orgánicas que deben ser transformadas antes de ser asimilables por la planta. Por otro, estimulan la actividad de microorganismos beneficiosos, como bacterias y hongos del suelo, responsables de descomponer esa materia orgánica y convertirla en nutrientes disponibles a través de procesos biológicos como la mineralización. En los cultivos de exterior, tanto en suelo como en maceta, esta forma de nutrición resulta especialmente interesante, ya que permite una liberación más lenta y sostenida de los nutrientes, reduciendo el riesgo de sobrefertilización y ayudando a mantener un entorno radicular más estable. Además, muchos abonos orgánicos contribuyen a mejorar propiedades físicas del suelo o sustrato, como la estructura, la aireación o la capacidad de retención de agua, aspectos clave para un desarrollo radicular sano. Conviene entender, por tanto, que el efecto de un abono orgánico no suele ser inmediato ni espectacular a corto plazo, pero sí acumulativo. Adicionalmente, en tierra madre, su uso continuado temporada tras temporada favorece suelos más vivos, fértiles y resilientes, capaces de sostener plantas más equilibradas y mejor adaptadas a las condiciones variables propias del cultivo al aire libre. Abonos orgánicos sólidos y líquidos: dos formas de nutrir en exterior Dentro de los abonos orgánicos empleados en el cultivo de marihuana en exterior, una de las primeras distinciones que conviene establecer es la que separa los abonos sólidos de los abonos líquidos. Aunque ambos comparten el mismo principio de nutrición basada en materia orgánica, su forma de aplicación, su velocidad de actuación y su manejo práctico presentan diferencias relevantes. Los abonos orgánicos sólidos se incorporan directamente al suelo o al sustrato, ya sea mezclándolos previamente antes de la siembra o aplicándolos sobre su superficie, lo que se conoce como abonado de cobertera. Su acción depende en gran medida de la actividad microbiana del medio de cultivo, que es la encargada de descomponer la materia orgánica y liberar progresivamente los nutrientes. Por este motivo, suelen ofrecer una nutrición lenta y sostenida en el tiempo, especialmente interesante en cultivos de exterior de largo recorrido, tanto en suelo como en maceta. En mi experiencia, son la base de cualquier estrategia orgánica bien planteada, aunque requieren cierta planificación y paciencia. Por su parte, los abonos orgánicos líquidos se aplican diluidos en el riego y presentan una disponibilidad algo más rápida, ya que sus nutrientes se encuentran en formas más fácilmente asimilables. Aunque siguen dependiendo en parte de procesos biológicos, su efecto suele percibirse antes que el de los sólidos, lo que los convierte en una herramienta útil para complementar la nutrición en momentos concretos del cultivo, corregir carencias leves o acompañar en

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