14 cultivo exterior Los abonos orgánicos líquidos se aplican diluidos en el riego y presentan una disponibilidad algo más rápida fases de mayor demanda, como la floración. En maceta, donde el volumen de sustrato es limitado, su uso resulta especialmente práctico si se aplica con criterio y sin excesos. En la práctica, muchos cannabicultores optamos por combinar ambos tipos de abonos orgánicos, utilizando los sólidos como base estructural del sustrato y los líquidos como apoyo puntual. Esta estrategia permite aprovechar las ventajas de cada formato y adaptarse mejor a las condiciones cambiantes propias del cultivo en exterior. Principales abonos orgánicos empleados en el cultivo de exterior Dentro de la fertilización orgánica aplicada al cultivo de marihuana en exterior, existe una amplia variedad de abonos que difieren en su origen, composición y velocidad de actuación. Aunque cada uno presenta particularidades, todos comparten una característica esencial: su aporte nutricional depende de procesos biológicos que se desarrollan en el suelo o sustrato, y no de una absorción directa e inmediata por parte de la planta. Uno de los mejores abonos para exterior es el humus de lombriz, que se puede emplear tanto para cultivos en maceta como en tierra madre. Se trata de un fertilizante rico en micronutrientes y microorganismos beneficiosos que contribuye a una mejor salud general del cultivo. Además, es muy asequible, y también se puede producir en casa con una vermicompostera y los desechos orgánicos domésticos. Otro abono, que no se conoce mucho en cannabicultura, es el abono verde. Este se compone de vegetales cultivados antes de temporada, que se entierran y mezclan con la tierra para aportarle materia orgánica. Aunque se pueden cultivar diversas especies vegetales, las leguminosas como habas o alfalfa tienen la capacidad de fijar el nitrógeno atmosférico al suelo, por lo que son muy recomendables. Adicionalmente, este tipo de cultivo de pretemporada protege al suelo de la erosión y la pérdida de nutrientes en los meses de invierno. La gallinaza es otro abono orgánico que podemos producir en casa si tenemos algo de terreno para montar un corral. Esta se compone de excrementos de gallina, mezclados con la paja que se usa como cama de corral. Suele ser muy rica en macronutrientes, especialmente en nitrógeno, pero también fósforo, potasio y calcio. Si tienes gallinas y quieres usar sus heces como abono, es fundamental compostarlas previamente. Esto significa que debes mantener la gallinaza apilada y cubierta durante varios meses para que atraviese procesos químicos que hagan sus nutrientes accesibles a las plantas. Este paso es esencial porque, si está demasiado fresca, puede quemar las raíces y dañar el cultivo. Además, debemos tener en cuenta que aplicarla en exceso puede afectar el sabor de la marihuana, dando a los cogollos un aroma ligeramente desagradable. Como ocurre con la mayoría de los fertilizantes orgánicos, la gallinaza también promueve la vida alrededor de las raíces y mejora la estructura del suelo. Debido a su alto contenido de macro y micronutrientes, conviene no combinarla con otros abonos ricos en macronutrientes para evitar excesos. Finalmente, dado que requiere un manejo cuidadoso, lo más recomendable es no utilizarla en macetas. Otra opción muy interesante para cultivar marihuana en exterior es el estiércol de oveja. Se trata de un abono rico en nitrógeno, potasio y micronutrientes, que se puede aplicar tanto en maceta como en suelo. Además, su coste suele ser Planta de exterior en maceta El humus de lombriz es rico en micronutrientes
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