25 activismo En España vivimos la paradoja de repartir licencias a multinacionales mientras se persigue de forma implacable el autocultivo doméstico Y no podemos olvidar el ámbito medicinal. A pesar de las promesas políticas, las subcomisiones y los debates parlamentarios, los pacientes españoles en 2026 siguen siendo ciudadanos de segunda frente a sus vecinos europeos. Una regulación que limite el acceso a extractos patentados en farmacias hospitalarias, excluyendo la flor, marginando a los clubes sociales y prohibiendo el autocultivo terapéutico, no es una victoria. Es un rescate a la industria farmacéutica a costa del sufrimiento de los pacientes crónicos. Reivindicaciones innegociables: lo que exigimos hoy El activismo español no pide favores; exige derechos constitucionales y coherencia democrática. Las reivindicaciones para este 2026 son claras, directas y no admiten más demoras legislativas: 1. Despenalización real y blindaje del autocultivo: el derecho a cultivar una planta en la privacidad del hogar para consumo personal, ya sea lúdico o medicinal, debe ser inalienable. El autocultivo es la principal herramienta para combatir el narcotráfico y el mercado negro. Cultivar no es traficar, y la ley debe reflejarlo de forma explícita, estableciendo ratios claros de plantas o volumen que ofrezcan seguridad jurídica absoluta al cultivador doméstico. 2. Regulación integral de los Clubes Sociales de Cannabis (CSC): es hora de dar amparo legal a las asociaciones de usuarios. España inventó este modelo; es absurdo que sigamos penalizándolo. Una regulación clara de los CSC permitiría el control de calidad, la protección a los menores, la creación de miles de puestos de trabajo directos y la recaudación de impuestos que hoy se escapan hacia la economía sumergida. 3. Acceso democrático al cannabis medicinal: una ley de cannabis medicinal real debe poner al paciente en el centro, no a las empresas farmacéuticas. Esto implica permitir el uso de flores (cogollos), reconocer a los CSC como dispensarios legítimos para pacientes, permitir el autocultivo terapéutico y garantizar que la medicina sea accesible económicamente a través del sistema público de salud. 4. Derogación de las sanciones de la ley mordaza: el cese inmediato de las multas administrativas por tenencia y consumo. No se puede hablar de progresismo político mientras el Estado sigue multando a ciudadanos pacíficos por llevar un cogollo en el bolsillo. 5. Amnistía para los presos del cannabis: nadie debería estar en la cárcel, ni con antecedentes penales, por conductas relacionadas con el cannabis que hoy están siendo regularizadas o explotadas comercialmente por grandes corporaciones. La justicia climática y social exige borrar estos historiales. 6. Separación del cáñamo industrial y el CBD de la legislación de estupefacientes: la persecución a los agricultores de cáñamo y a las tiendas de CBD (grow shops) bajo la excusa del THC residual es una aberración jurídica que destruye empleo rural y comercio local. Se requiere una normativa clara que siga las directrices europeas y proteja al sector. Spannabis Bilbao 2026: más que una feria, un bastión de lucha Es en este contexto de urgencia y hartazgo donde el activismo debe hacerse más visible que nunca. Los eventos cannábicos han sido tradicionalmente puntos de encuentro para la industria,
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