El Cultivador

26 activismo escaparates de innovación en fertilizantes, semillas, parafernalia y tecnología agrícola. Todo eso es vital y demuestra la madurez de un sector que se niega a desaparecer. Sin embargo, corremos el riesgo de mercantilizar nuestros espacios hasta el punto de olvidar por qué empezamos a reunirnos en primer lugar. Este año, Spannabis Bilbao 2026 no puede ser solo un inmenso centro comercial bajo techo. La capital vizcaína, y el País Vasco en su conjunto, tienen una tradición de lucha asociativa y de vanguardia cannábica que exige respeto. Fueron las asociaciones vascas de los años 90 y 2000 las que pusieron el cuerpo y la libertad para abrir el camino que hoy transitamos. Por respeto a esa historia, Bilbao debe convertirse durante estos días en un reducto de reivindicación masiva. Es el momento de que los miles de asistentes, cultivadores, dueños de grow shops, pacientes y profesionales del sector alcen la voz. La industria cannábica no puede vivir de espaldas al activismo; sin los activistas, no habría industria. Cada stand, cada conferencia, cada pasillo de la feria debe respirar política, porque el simple acto de plantar una semilla de cannabis en España sigue siendo, a día de hoy, un acto de profunda desobediencia política. Desde la redacción de El Cultivador, asumimos nuestra responsabilidad como altavoz de esta comunidad. Por ello, este número de la revista, que incluye el presente manifiesto, se distribuirá de forma totalmente gratuita a todos los asistentes a Spannabis Bilbao 2026. Queremos que este texto esté en cada mochila, en cada stand y en cada conversación. Queremos que la lectura de estas páginas sirva como recordatorio de que somos muchos, de que tenemos la razón histórica de nuestra parte y de que no vamos a conformarnos con las migajas de un sistema diseñado para marginarnos. Lejos de acomodarnos, hacemos un llamamiento a usar Spannabis Bilbao como una asamblea gigante. Que los políticos y legisladores que observan de reojo este evento vean a una comunidad unida, informada y combativa. Que vean que no solo consumimos y cultivamos, sino que votamos, nos organizamos y exigimos nuestros derechos. La semilla de la rebeldía El activismo cannábico en 2026 es una prueba de resistencia. Hemos visto caer el Muro de Berlín de la prohibición en muchos lugares del Cultivar no es traficar, y la ley debe reflejarlo de forma explícita para ofrecer seguridad jurídica absoluta al ciudadano planeta, pero los escombros siguen bloqueando nuestros derechos en España. Las licencias millonarias para exportación y las multas de la ley mordaza para el pueblo son dos caras de una misma moneda de opresión que no podemos seguir tolerando. La planta de cannabis nos ha enseñado mucho sobre resiliencia. Crece en terrenos hostiles, sobrevive a las heladas primaverales, se adapta a los fotoperiodos y, cuando parece marchitarse, vuelve a brotar con más fuerza si encuentra la luz adecuada. Nosotros, los cultivadores, los pacientes y los usuarios, somos el reflejo de esa planta. En Spannabis Bilbao 2026, tomemos la palabra. Exijamos el autocultivo libre, la protección de nuestros clubes y el fin del expolio a los usuarios. Sigamos cultivando nuestros derechos con el mismo mimo, dedicación y paciencia con el que cultivamos nuestras plantas. Porque al final del día, la verdadera cosecha no se mide en gramos, sino en grados de libertad. El fuego de nuestra reivindicación sigue vivo, y no van a poder apagarlo.

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