44 cultura cannábica Lo que tratamos de conseguir al prensar hachís en lugar de flores es obtener una resina más purificada debería de ser más limpia que el rosin de flores. Aunque se puede hacer y de hecho hay hachís de muy buena calidad y pureza, también lo hay qué contiene tanta materia vegetal que, al prensarlo y convertirlo en rosin, aparece ese mismo sabor vegetal, no tan gustoso, que deja algún rosin de flores. Por supuesto, esto también tiene que ver con cuánto de secas, maduras u oxidadas estén las flores o el hachís que prensemos. Siempre que el hachís que vayamos a prensar contenga pequeñas partículas de vegetal, sus ceras epicuticulares también pueden acabar en el rosin. Para otro artículo podríamos hablar de las ceras que recubren las glándulas, o de los componentes que forman los tallos de los tricomas, que pueden terminar también disolviéndose en el rosin. Al final, el rosin de hachís, nos permite eliminar ciertas partículas, sea cual sea la pureza y el tipo de hachís, para obtener una resina filtrada, que concentra la mayor parte de la esencia de nuestras plantas. Otra parte de esa esencia, junto con el resto de partículas que no se funden, se queda dentro y alrededor del filtro que utilicemos para prensar, y parte de los aromas se evaporan también durante el proceso de calentado y prensado del hachís. Hachís: el que te guste Definimos la palabra hachís como el producto resultante de la separación de los tricomas de las plantas de cannabis, que se comprime, para darle diferentes formas, placas, fichas, bellotas… En esta separación de las glándulas también nos solemos llevar partículas de diferentes tamaños, trozos de tallos de tricomas, de materia vegetal o cualquier otro contaminante. Por ejemplo, restos de plagas, pequeños insectos o ácaros, que pueden acabar en el hachís, junto con las cabezas de los tricomas. De esta forma, el hachís no suele ser un 99 % de cabezas de tricomas, sino que suele contener más partículas, y todo se apelmaza cuando se le está dando forma a una placa, donde ya se está haciendo un previo prensado de muchas de esas cabezas. Cuando estas glándulas se rompen, sus jugos y compuestos orgánicos volátiles salen hacia el exterior, y acaban incorporándose con toda la masa del resto de partículas que pueda haber en el hachís. Hay miles de maneras de hacer hachís, y cada cual tenemos nuestras técnicas y preferencias para separar los tricomas. Hay quienes, atraídos por los aromas frescos, que recuerdan a cuando las plantas están vivas en su máximo esplendor, intentamos captar esa esencia de las plantas en vivo haciendo rosin de hachís de plantas congeladas en fresco. Al hacer hachís con plantas frescas o con un mínimo
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