El Cultivador

45 cultura cannábica Hachís: producto resultante de la separación de los tricomas de las plantas de cannabis que se comprime para darle diferentes formas pueden conseguir sabores, aromas y efectos más narcóticos, pero lo que no es posible es volver atrás para recuperar la frescura de los aromas que recuerdan a las plantas en vivo. En definitiva, lo ideal es que prensemos el hachís que nos guste o el que elijamos para cada momento y que podamos degustarlo en forma de rosin. ¿Dabs de hachís o dabs de rosin de hachís? Si todo el hachís se dabease bien, no sería necesario hacer rosin de hachís. En un futuro (y no muy lejano) esperamos que los dabs de hachís sean exquisitos y abundantes, pero en la actualidad es complicado hacer y encontrar gran cantidad de hachís de muy alta calidad, que sea cercano a un 99 % de cabezas de tricomas, idóneo para dabear. Haberlas haylas, como las meigas, personas que, con su maestría y diferentes herramientas y técnicas consiguen eliminar prácticamente todos los contaminantes de su hachís. Separan todos los tallos de tricomas, estigmas o pequeños trozos de material vegetal, para lograr un hachís de una pureza sin igual, que está compuesto únicamente de glándulas de tricomas. Consumir hachís de muy alta pureza en un dab es altamente satisfactorio, y el efecto que proporciona es más completo y complejo, tanto física como psicológicamente, que el de un dab de rosin de ese mismo hachís. El problema con los dabs de hachís es que, por muy alta que sea su pureza, siempre habrá materia susceptible a carbonizarse al contacto con el cuarzo caliente. Como mínimo, si es un hachís de 99 % de cabezas de tricomas, la cutícula de las glándulas o las células basales de la zona de abscisión (por donde estas se sueltan de los tallos), que al dabearse no se funden por completo. Por el contrario, un dab de rosin de hachís puede ser más efectivo a la hora de vaporizarse, ya que, al estar más filtrado, se podrá consumir el dab completo sin más residuo aparente que el propio aceite caliente. Hay que asumir que haciendo rosin de hachís estamos dejando atrás ciertos compuestos que también tienen sus aromas, sabores y efectos en nuestro organismo, por tanto, lo que ganamos por un lado lo perdemos por otro. Aunque sea un hachís de muy alta calidad, que rinda un 90 % en rosin, ese otro 10 % sería materia que no fundiría en el cuarzo en un dab. Entonces, cuando hablamos de rosin de hachís, esto incluye a todo tipo de hachís, por lo que convendría saber o especificar el método que se tiempo de secado, conseguiremos un rosin de hachís que captura la mayor cantidad de aromas frescos. Por supuesto, el gusto es personal e intransferible y hay quien prefiere todo lo contrario, aromas y sabores más curados, oxidados, alcohólicos o incluso fermentados, en el buen sentido. Entonces, para conseguir un hachís con estos sabores, se pueden dejar las plantas madurar mucho más o hasta cosecharlas después de dejarlas morir, cuando cortamos el riego, y sus flores y tricomas acaban oxidándose en la propia planta. Con estas flores de cosecha muy tardía, donde se parte de un material ya algo oxidado, se consigue un hachís donde el perfil de aromas y sabores será muy diferente y evolucionado. En cierta forma, partiendo de un material fresco y curando el hachís después, también se

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