52 cultivo básico Abril: el despertar del autocultivo cannábico por Alba Torres Pocas palabras despiertan tanta ilusión entre los cultivadores como “abril”. Este mes significa renacimiento: los días se alargan, las temperaturas se estabilizan y la naturaleza saca pecho frente a los últimos coletazos del invierno. Para el mundo del cannabis, abril es un punto de inflexión: mientras los cultivos indoor viven su cierre de temporada, los balcones, terrazas y huertos comienzan a llenarse de vida nuevamente. El ciclo vuelve a empezar. El cultivador experimentado lo sabe bien: planificar en abril es sentar las bases de una cosecha exitosa. Desde la elección de semillas y el cuidado del sustrato hasta la gestión de luz, nutrientes y clima, todo cuenta. A continuación, exploramos este mes crucial desde una doble perspectiva —la clausura del cultivo interior y la apertura del exterior— con los consejos más prácticos y las claves para aprovechar abril al máximo. Abril: el mes del tránsito entre mundos El mes de abril marca un equilibrio perfecto entre luz solar, humedad ambiental y temperatura. El frío se retira y el fotoperiodo natural se amplía hasta superar las 13 horas de luz diarias en la mayoría de regiones templadas del hemisferio norte. Para las plantas de cannabis, eso significa una cosa: el entorno se vuelve propicio para el crecimiento vegetativo natural. En contraste, quienes cultivan en interior llegan al final de su ciclo. Tras meses de calor artificial, iluminación intensa y ventilación constante, llega el momento de cerrar la temporada indoor. Abril invita a una reflexión: ¿seguimos una tanda más bajo las lámparas, o salimos al sol real? Cada cultivador evalúa sus condiciones —espacio, clima, tiempo disponible— para decidirlo.
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