El Cultivador

10 cultivo exterior Cuando hablamos de cultivo exterior de marihuana solemos imaginar grandes plantas creciendo libremente en huertos o jardines soleados. Sin embargo, una parte muy significativa de los autocultivos actuales se desarrolla en entornos urbanos, donde los balcones, terrazas o patios pequeños constituyen el único espacio disponible para nuestras plantas. Estos escenarios, aparentemente modestos, presentan dinámicas microclimáticas propias que influyen directamente en el desarrollo vegetativo del cannabis. Cultivo exterior en balcones y patios pequeños Resulta adecuado cultivar índicas puras (BLD), que se caracterizan por su porte achaparrado, o variedades autoflorecientes En superficies reducidas entran en juego variables especialmente relevantes: la cantidad efectiva de radiación fotosintéticamente activa (PAR) que reciben las plantas, la limitación radicular derivada del tamaño de los contenedores o las fluctuaciones térmicas propias de los espacios urbanos. Comprender cómo interactúan estos factores nos permite adaptar nuestras estrategias de cultivo y aprovechar al máximo cada metro cuadrado disponible. En este artículo veremos cómo llevar a cabo un cultivo exterior en un espacio reducido, como un balcón, y qué debemos tener en cuenta para planificarlo. ¿Qué variedades funcionan mejor en espacios pequeños? Como en cualquier cultivo, la selección genética influye significativamente en el resultado final. Cuando disponemos de espacio limitado, es fundamental optar por variedades específicas que se adapten a estas condiciones. Lo ideal es seleccionar plantas que mantengan dimensiones contenidas tanto en altura como en anchura, evitando así que ocupen más espacio del disponible. En este contexto, resulta adecuado cultivar índicas puras (BLD), que se caracterizan por su porte achaparrado, o variedades autoflorecientes, que suelen contar con un tamaño reducido. Además, por Mari SH dado que necesitaremos macetas pequeñas para limitar el crecimiento, es aconsejable elegir genéticas resistentes a la sequía, ya que en este tipo de contenedores el sustrato se seca con mayor rapidez y las plantas pueden deshidratarse, especialmente durante jornadas de calor intenso. Asimismo, la resistencia a plagas, concretamente a la araña roja, constituye un aspecto relevante, dado que en espacios reducidos el calor puede acumularse si no existe suficiente circulación de aire, incrementando el riesgo de infestaciones. Entre las opciones ideales para este tipo de cultivo destacan las genéticas afganas y sus híbridos, algunas variedades IBL como Northen Lights o similares, así como un amplio abanico de autoflorecientes no gigantes. Claves para preparar el cultivo Al acondicionar un espacio exterior pequeño para el cultivo, hay varios factores que debemos considerar. Lo primero y más importante es asegurarse de que haya suficiente luz solar, ya que es fundamental para las plantas. La marihuana necesita al menos cinco o seis horas diarias de sol directo; de lo contrario, su crecimiento será deficiente y sus cogollos, aireados y escasos. Las terrazas orientadas al sur generalmente reciben mucha luz, siempre que no estén ensombrecidas por edificios más altos. Si el área de cultivo está orientada al noreste o noroeste, es muy importante verificar que se cumpla con ese mínimo de luz necesario. Personalmente, cuando el alquiler de una vivienda no era imposible, llegué a rechazar algún piso cuyo balcón estaba orientado al norte porque sabía que allí no podría cultivar. Diferencias entre índica (BLD) y sativa (NLD)

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