13 cultivo exterior Es mejor utilizar contenedores relativamente pequeños, que no superen los treinta litros Igualmente, es importante colocarlos elevados respecto al suelo, ya que su superficie puede calentarse mucho, aumentando la temperatura dentro del tiesto. La elección del sustrato es otro de los aspectos relevantes que debemos considerar, porque, cuando se emplean macetas de tamaño reducido, estas pueden contener menos agua que otras más grandes, lo que facilita la desecación. Por esta razón, resulta imprescindible seleccionar un medio de cultivo que ofrezca tanto una adecuada aireación como una elevada capacidad de retención de humedad. Para optimizar esta última, se pueden incorporar polímeros que liberen agua gradualmente conforme el sustrato se seca. El uso exclusivo de fibra de coco estaría totalmente desaconsejado en casi cualquier cultivo de exterior, porque su rápido secado no aporta los beneficios necesarios. Por otra parte, la inclusión de abonos sólidos, como humus de lombriz o estiércol ovino, contribuye a mejorar la estructura del sustrato, incrementa su capacidad de retención de agua y proporciona nutrientes adicionales a las plantas, por lo que su uso es altamente recomendable. Finalmente, conviene evaluar las posibilidades de ocultación con las que contaremos en nuestro pequeño jardín. En general, cultivar otras especies vegetales suele ser la mejor opción. Si bien es cierto que esto nos quita sitio para la marihuana, debemos tener en cuenta que las alternativas a la ocultación con plantas suelen consistir en colocar barreras físicas. Estas no solo restan luz, sino que también provocan un incremento de la temperatura al limitar la ventilación, afectando negativamente a nuestras marías. Además, hay plantas como el jazmín, que son realmente prácticas, porque nos permiten enredar sus ramas en las barandas del balcón para hacer una pared “verde” y, al mismo tiempo, sus flores emanan una agradable fragancia que enmascara el olor a marihuana. Cuidados durante el cultivo Cuando ya hemos organizado nuestro cultivo y elegido entre semillas o esquejes, así como la variedad, el tamaño de los recipientes y el sustrato que vamos a usar, entre otros aspectos, es momento de iniciar el proceso de cultivo. En primer lugar, para llevar a cabo la siembra, debemos tener en cuenta que, en general, cuanto más cerca del verano nos encontremos, más complicada será debido al calor. Las altas temperaturas y la exposición al sol veraniego pueden llegar a matar, en muy pocas horas, a las plántulas o esquejes recién plantados. Por tanto, independientemente de si hemos utilizado semillas o esquejes, debemos seguir un proceso de aclimatación para que las plantas se acostumbren a las condiciones ambientales del exterior. Durante los primeros días, mantendremos las plantas en interior para ayudarlas a enraizar. En esta fase, no necesitamos un foco de alta potencia; con un fluorescente, será suficiente. Una vez que las plántulas hayan alcanzado un desarrollo adecuado o los esquejes hayan formado raíces, lo Diferencia entre un espacio soleado y uno sombreado
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