21 Cultivador Las autoflorecientes mantienen un tamaño compacto y te permiten esquivar las lluvias otoñales, ya que cosecharás en pleno verano tela; el color blanco rebota la luz del sol y evita que las raíces se cuezan durante las olas de calor estivales, un problema muy común en las macetas de plástico negro. El arte de regar y la paciencia del principiante El riego es el talón de Aquiles del cultivador novato. El exceso de amor suele traducirse en un exceso de agua. Las raíces del cannabis necesitan respirar; si el sustrato está constantemente empapado, las raíces se pudren, las hojas amarillean y la planta detiene su crecimiento. La regla de oro es aplicar un ciclo de humedad y sequía. Riega abundantemente hasta que un poco de agua drene por debajo de la maceta y, después, no vuelvas a regar hasta que los primeros centímetros del sustrato estén secos o notes que la maceta pesa considerablemente menos al levantarla. En mayo, cuando las plantas son pequeñas, esto puede significar regar cada tres o cuatro días. En pleno agosto, con plantas enormes, puede que necesites regar a diario. Respecto a los nutrientes (abonos), recuerda que menos es más. Si has comprado un buen sustrato, este ya contiene alimento para las primeras semanas. Cuando la planta lo pida (perdiendo un poco el verde intenso de sus hojas inferiores), puedes empezar a usar abonos líquidos. Necesitarás uno rico en nitrógeno para la fase de crecimiento y otro rico en fósforo y potasio para engordar los cogollos en floración. Lee siempre las instrucciones del fabricante y, ante la duda, aplica una dosis ligeramente inferior a la recomendada. Anticiparse a los problemas: la prevención El cultivo de exterior es un ecosistema vivo, y es normal que insectos y hongos visiten tus plantas. La clave no es reaccionar cuando la planta está infestada, sino prevenir desde el primer día. Observa tus plantas de cerca. Revisa el envés de las hojas (la parte de abajo) con regularidad, ya que ahí es donde se esconden la araña roja, los pulgones y la mosca blanca. Utiliza productos preventivos orgánicos, como el aceite de neem y el jabón potásico, pulverizándolos sobre la planta cada 10 o 15 días durante el crecimiento. Esto creará una barrera natural que hará que tu planta sea muy poco apetecible para las plagas. Cuando la planta empiece a formar flores (cogollos), deberás dejar de pulverizar para no estropear la cosecha. Disfruta del proceso Cultivar tu propio cannabis es una experiencia que te conecta con los ritmos de la tierra. Habrá días de dudas, hojas que amarilleen sin motivo aparente y alguna que otra oruga despistada. No te agobies. La planta del cannabis es coloquialmente conocida como “maleza” por algo: es increíblemente resistente y perdonará muchos de tus primeros errores. Empieza este mes de mayo con ilusión. Elige bien si quieres la rapidez de una autofloreciente o la envergadura de una fotoperiódica, invierte en un buen sustrato, riega con cabeza y, sobre todo, dedica tiempo simplemente a mirar y entender a tus plantas. El autocultivo no solo te proporcionará flores de calidad, sino también la satisfacción inmensa de haber creado algo extraordinario con tus propias manos, agua y la fuerza del sol.
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