30 actualidad cannábica El restrictivo modelo medicinal español ha generado críticas al limitar el acceso a las farmacias hospitalarias, convirtiéndolo en una quimera para miles de pacientes alternativa cuando los tratamientos convencionales fracasan. Sin embargo, el modelo adoptado por el Gobierno español es uno de los más restrictivos de Europa. El decreto limita la prescripción exclusivamente a médicos especialistas y confina la elaboración y dispensación a los servicios de farmacia hospitalaria, dejando fuera a las farmacias comunitarias. Además, los productos deben estar obligatoriamente registrados en la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). Esta hipermedicalización y el cuello de botella que supone el ámbito hospitalario han generado críticas entre las asociaciones de pacientes, que ven cómo el acceso real sigue siendo una quimera para miles de personas que viven lejos de los grandes centros urbanos o que no logran derivaciones a las unidades del dolor. La promesa de flexibilización en 2026 Conscientes de las limitaciones de su propia ley, los responsables del Ministerio de Sanidad han adoptado un tono conciliador en 2026. El secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, admitió a principios de este año que el Gobierno sabía desde el principio que esta regulación “no iba a colmar todas las expectativas”. En un ejercicio de pragmatismo, Padilla ha asegurado que el Ministerio está dispuesto a “aprender y modificar el texto en función de la evidencia disponible”. El compromiso actual del Gobierno es revisar los criterios de este Real Decreto a finales de 2026. El objetivo de esta futura revisión sería flexibilizar la dispensación si los datos lo respaldan, resolviendo las fricciones entre la rigidez normativa actual y las necesidades reales de los pacientes. Aunque esta promesa abre una ventana a la esperanza para la inclusión de las farmacias comunitarias en el futuro, refleja también la excesiva cautela de un país que prefiere legislar desde el miedo antes que desde la vanguardia médica demostrada ya por naciones vecinas. El laberinto recreativo: consumo récord y el papel de los clubes sociales Si el ámbito medicinal en España avanza a cámara lenta, el uso adulto recreativo sigue atrapado en un anacronismo legal. España ostenta, año tras año, una de las mayores prevalencias de consumo de cannabis de toda Europa, especialmente entre la población joven. Según la Monografía Cannabis 2025 elaborada por el Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones (OEDA), el consumo de marihuana y hachís sigue siendo, con diferencia, el más alto entre las drogas ilegales en el país. Esta realidad social choca frontalmente con el inmovilismo legislativo. Al mantener el consumo recreativo en la ilegalidad, el Estado está regalando un mercado multimillonario a las redes criminales. Las consecuencias de esta política
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