34 historia Cuando el cannabis sostenía imperios Historia del cáñamo, los rituales y el mundo anterior a la prohibición Mucho antes de convertirse en un objeto de sospecha penal, el cannabis fue una planta de uso amplio, cotidiano y estratégico en buena parte de Eurasia, asociada a la fabricación de fibras, redes, cuerdas, tejidos, aceite y remedios, y también a prácticas ceremoniales cuyo rastro puede seguirse en textos clásicos y en hallazgos arqueológicos contrastados. La literatura científica actual sitúa testimonios muy antiguos de la relación entre humanos y cannabis en Asia central, donde la planta aparece ligada tanto a economías materiales como a contextos simbólicos y mortuorios. Esa doble condición —recurso industrial y planta con usos rituales— es esencial para entender su importancia histórica real, porque reduce el riesgo de leer el pasado con categorías modernas demasiado estrechas, como si solo hubiera existido el “cáñamo” por un lado y la “droga” por otro. Una historia rigurosa del cannabis anterior a la prohibición no necesita mitos grandilocuentes: basta con atender a lo que muestran la botánica histórica, la filología, la arqueología y las fuentes médicas y literarias conservadas. por Valeria Campos Una planta básica La historia del cannabis empieza mejor en el terreno de las necesidades materiales que en el de la polémica contemporánea, porque las fuentes muestran que durante milenios su valor principal fue su utilidad concreta como fibra, semilla y aceite. Britannica define el cáñamo como la forma de Cannabis sativa cultivada por su fibra liberiana y por sus semillas comestibles, y recuerda que, frente a otras preparaciones del mismo género botánico, las variedades destinadas al cáñamo contienen cantidades pequeñas de THC. Ese dato importa históricamente porque ayuda a entender que, en muchas sociedades antiguas, el cannabis no era una rareza marginal, sino un cultivo integrado en las economías del vestido, del transporte y de la alimentación. La revisión histórica publicada en Dialogues in Clinical Neuroscience señala que el cannabis estaba presente hace unos 11.700 años en Asia central, cerca de los montes Altái, y que acompañó migraciones y circuitos de intercambio humanos durante milenios. Esa misma revisión resume que la planta servía para obtener fibras para cuerdas y redes, alimento y semillas para aceite, una combinación extraordinaria en términos preindustriales porque reunía en una sola especie funciones textiles, nutritivas y técnicas. Cuando una planta permite fabricar útiles resistentes, conservar calor, procesar semillas energéticas y, además, adaptarse a climas templados, deja de ser un cultivo secundario y pasa a formar parte de la infraestructura de una civilización. En ese sentido, la importancia histórica del cannabis antes de su prohibición se parece más a la del lino o la lana que a la de una simple
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