El Cultivador 12

pensamiento psicodélico Flores del Mal . Además, Redon compuso otras litografías, entre las que se cuentan Ojo con adormidera (1892), con que adornó la obra de Thomas de Quincey y en la que en- contramos un ojo, que representa el modo en que la psique humana y las ideas y creaciones se ven influencia- das por el consumo de la sustancia. Asimismo, los románticos se sentían especialmente atraídos por lo desconocido y exótico. Este es el modo en que el Orientalismo se configura como una característica def ini tor i a de es ta corr i ente . Populares artistas y literatos viajan en busca de esos paisajes soleados y esas muj eres de tez oscura . Mientras algunos, como Merimée (escritor de la novela en que se basa la ópera Carmen ) o el americano Washington Irving (autor de los Cuentos de la Alhambra ) viajan al sur de España; otros, como Eugène Delacroix, comienzan su periplo en tierras marroquíes. Para componer su obra pictórica, Las Mujeres de Argel , llega a colarse en un harén para inmortalizar a las mujeres en su intimidad. En esta obra, pueden apreciarse los útiles de fumador, casi en un primer plano. ¿Qué mejor lugar se puede visitar en el siglo XIX si te apasiona el exotismo y el hachís? Además del consumo de hachís, por lo que son más conocidos, les hashishins también experimenta- ron con el consumo de opio. En de- finitiva, su labor ha posibilitado que el uso del cannabis se asocie al prestigio de las élites culturales, hecho que incluso ha influenciado la visión que de ello poseemos en nuestro tiempo. Luis Antonio de Villena, en su Diccionario esencial del fin de siglo , comenta a propósito de la afición de las élites decimonó- nicas por las drogas: “El uso de las drogas, o su tema, era señal de re f inami ento , elegancia mundana, modernidad exquisita, (...) al tiempo que un medio para acceder a estados espi- rituales sublimes, (…) que aunque cuesten la vida o la salud del prota- gonista (...) suponen esa muerte refinada, lánguida, extenuadora y de algún modo ultraespiritual que los exquisitos anhelan.” Para el momento en que Las Confesiones de Quincey se hubieron publicado, el opio resultaba más barato que la cerveza y el vino. El siglo XIX es históricamente impor- tante por ser el momento por exce- lencia del Imperialismo, es decir, el momento de mayor colonización, y que tiene como una de sus conse- cuenc i as l a Pr imera Guerra Mundial. Las potencias económicas preponderantes se afanaban en la conquista de territorios y en la ex- plotación de sus recursos. Nuevas y ricas rutas comerciales estaban abiertas y el tráfico de mercancía no se redujo a telas o especias. Gran Bretaña, por su parte, se hizo con el monopo l i o de l op i o y , aun sorteando grandes obstáculos, como la aparente política prohibi- cionista china, introdujo el opio en Europa y Estados Unidos. Durante el siglo XIX, entre un 80% y un 90% de la importación de opio en Gran Bretaña provenía de Turquía y esta sustancia, junto al algodón, se convirtió en la moneda de cambio inglesa en sus transacciones comer- ciales. La Primera Guerra del Opio ocurrió entre 1839 y 1842, cuando Gran Bretaña se dio cuenta de que el opio cultivado en la India podría ser vendido en China. A pesar del prohibicionismo que caracterizaba a l gobi erno chino, pronto e l emperador se vio sometido al poder del ejército inglés y todos los sucesos desembocaron en la firma de un tratado para levantar la pro- hibición de la venta del opio y permi t i r su l ibre comerc io. Mientras las restantes potencias económicas e imperialistas prepon- derantes se veían obligadas a pagar en plata sus importaciones, el su labor ha posibilitado que el uso del cannabis se asocie al prestigio de las élites culturales Cuando Quincey se hizo opiófago, ya habían comenzado a sintetizarse la cafeína, la cocaína y la quinina

RkJQdWJsaXNoZXIy NTU4MzA1