El Cultivador 12

mundo cannábico 82 por gramo. Pero la yerba es un poco amarga, con muchas hojas que disfrutamos sólo porque hacía bastante que nos habíamos fumado el último porro en Ámsterdam. Algunos de los rastas de atrás están fu- mando crack en una pipa de cristal, el olor es terriblemente amargo y desagradable. Nos preguntan si queremos, pero educadamente les decimos que sólo estamos ahí por la ganja; asienten y gritan: “Jah Rasta- fai”. Nos sentamos y fumamos un porro con ellos, charlamos un poco sobre la yerba local y las cosechas. Es increíble que todo esto esté pasando al lado de la comisaría de policía. No vamos tan pronto como acabamos el porro, de regreso al restaurante para juntarnos con el resto del equipo. Es hora de volver al aero- puerto y coger el vuelo de Ja- maican Airlines a Montego Bay, donde nos esperan nues- tros contactos locales. El vuelo es realmente corto, menos de media hora, y llegamos a MoBay antes del anochecer. Bigga, Shanti, Nampo y Tale- ban nos están esperando y es genial volverles a ver; Arjan y yo pasamos unos días muy locos con estos tipos no hace mucho tiempo, durante nues- tros viajes de expedición a la isla. Son un equipo muy unido y van a cuidarnos durante los próximos días de rodaje. Mampo es un viejo rasta, un hombre sabio, con muchos contacto y muy respetado. Ta- lean, su amigo, es cultivador y traficante, un pirata de verdad y uno de los tipos más diverti- dos que jamás hemos tenido en nuestras expediciones. Bigga es nuestro chofer y guardaespal- das, es un hombre curtido y sabe a quién y qué necesitamos para mantenernos a salvo. Shanti es un cantante local, un artista de reggae con un talento increíble y una gran personali- dad. Le conozco desde que tenía 10 años, allá por 1994, cuando pasé unas semanas Talean, su amigo, es cultivador y trafi- cante, un pirata de verdad y uno de los tipos más divertidos que jamás hemos tenido en nuestras expediciones

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