El Cultivador 12
mundo cannábico 84 Orange Bud y donde se cruzan las mejores genéticas de Cali- fornia y Europa con las varie- dades jamaicanas. Tenemos grandes expectativas porque cuando Arjan y yo visitamos estos campos en nuestros via- jes de expedición ya parecían increíbles, ¡y aún no tenían co- gollos! Después de una hora y media llegamos a casa de nuestros contactos, un grupo de cultiva- dores de la vieja escuela que es muy bien conocido por la cali- dad de su producto. Saludamos a las familias, bebimos algo y fumamos antes de empezar el paseo entre la vegetación. Aproximadamente una hora después llegamos a un enorme campo: las plantas están bajas y robustas, en plena floración. El campo entero se plantó uti- lizando ruedas de coche como contenedores. Las plantas cre- cián por fuera de las ruedas. Es surrealista. Los cogollos son bonitos y compactos, con re- sina pegajosa. Los olores se mezclan: algo de White Wi- dows, de Kushes (probable- mente OG), de Trainwrecks, algunas un poco amargas, otras más sativas. Sin duda estos tíos saben donde conse- guir genética. Cuando pregun- tamos, dicen que algunos de sus contactos les llevan semi- llas de fuera con regularidad. Misteriosa explicación. Cami- namos por allí y encontramos una plantas con unos increíbles pelos morados. Huelen aWhite Widow, pero los pelos son rosas y morados, todos, una verdadera belleza, de donde merece la pena que recojamos semillas. Después de algunas escenas de rodaje para el documental nos tomamos un descanso, la temperatura debe ser de unos 40 grados, nos estamos derri- tiendo. Cuando nos hemos re-hidra- tado y descansado, empezamos de nuevo a caminar hacia el si- guiente campo. Está a otra media hora andando por entre matorrales secos. Entonces lle- gamos a una localización aún más grande y aún más bonita. ¡Mi mayor respeto a los culti- vadores! Están haciendo un trabajo magnífico. Uno de los cultivadores, un rasta bajito, vive permanentemente en los campos como guardia, y otros dos tipos el ayudan con el tra- bajo con las plantas a diario. Este campo incluso tiene un sistema de riego y nutrición por gravedad, un enorme tan- que se asegura encima de una estructura de madera a dos metros de altura y varias tube- rías distribuyen el agua a las plantas. Esta parte de Jamaica es la más seca de la isla, una de las razones por las que el cannabis crece tan bien y se mantiene alejada del moho. Pero las plantas necesitan irrigación, y mucha, con este sol y estas temperaturas. El agua es especial aquí: se bombea de los agujeros de la tierra, grietas naturales donde se queda el agua del mar de la costa, se filtra por lar rocas y pierde la mayoría de la salini- dad, consiguiendo un rico con- tenido en minerales. Es agua con fertilizantes ya añadidos por la naturaleza y creedme, funciona muy bien, podemos ver los resultados: cogollos grandes, mucha resina y plan- tas sanas. Es hora de caminar de vuelta e ir a buscar algo de comida. Estamos hambrientos, acalora- dos y sedientos. El camino de regreso nos lleva más de una hora y cuando llegamos a los coches sólo hay una pequeña distancia conduciendo hasta Sweet ‘n’ Spice, un buenísimo restaurante local que conoce- mos. La comida es genial: co- memos cabra al curry, pollo al curry, pescado al curry, y bebe- mos unmontón de agua helada y refrescos. Después de comer seguimos conduciendo en dirección sur, queremos llegar a otro campo que es muy especial para nues- tra búsqueda de variedad au- tóctona: La Most Wanted (Más Buscada) está ahí . Lo más Orange Hill es de donde viene la le- gendaria Orange Bud y donde se cru- zan las mejores genéticas de California y Europa con las variedades jamaicanas
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