El Cultivador 13
34 cultivo exterior ¡Qué poquitos tienen el cul- tivo perfecto en exterior! Los que no tienen dinero para abo- nos no tienen buena tierra o la calidad del agua dista mucho de la aconsejada para el can- nabis. Para nuestra desgracia, los suelos españoles, en un 80% aproximadamente, son especialmente arcillosos, es decir , de muy difícil penetra- ción para las raíces de cual- quier planta y más aún para las del cannabis lúdico. Por si esto fuera poco, suele estar mezclado con yeso, que es aún peor que la arcilla. Y ya para aderezar el cóctel de dificulta- des, su PH suele ser de 8,00, y su EC elevadísima. Del agua mejor ni hablamos ya que ade- más de un PH de 8.00, la EC es también próxima a 1,4 mili- siemens. En otras palabras, lo peorcito que se pueda imagi- nar para el cultivo de canna- bis. Como no es el objeto de este reportaje abundar en las condiciones óptimas de la tierra madre para el can- nabis, baste decir que lo único excelente que tene- mos es el clima. Con el mejor solazo de todo el continente. Y para termi- nar con este asunto, permi- tidme que os cuente algo que me sucedió a mí, en primera persona, y que ilustra de maravilla este asunto. En cierta ocasión, uno de los mejores bancos del mundo, me dio 150 semi- llas regulares, no feminizadas, para hacer un estudio al res- pecto. Tras hacer una pequeña huerta con la tierra madre (en la provincia de Toledo), se pu- sieron todas las semillas a ger- minar tras un profundo riego del sustrato. ¿Sabéis cuántas semis germinaron y salieron adelante? ¡Ninguna! Es que ni siquiera una sola mostró sus cotiledones, previos al primer par de hojas. No olvidemos que las raíces del cannabis lú- dico, no del cáñamo industrial, son muy poco eficientes y, a nada que les pongas dificulta- des, no salen adelante. Por su- puesto existen gloriosas excepciones a este regla pero, en general, es así. La planta creció y creció con verdaderas ganas. Para media- dos de agosto ya medía dos metros y medio, y eso que se le había practicado una poda en altura severa para evitar que sobrepasase los 2,25 metros de la valla que la guarecía de las miradas indiscretas. “De no haber sido podada hubiera al- canzado casi los 3 metros….” – recuerda todavía maravi- llado su dueño y cultivador. “¡Sólo cien días y más de 500 gramos de cogollos cosecha- dos! No se le puede pedir más a una sencilla y humilde semi- lla…” – asevera con toda la razón del mundo. La discreción es toda una ob- sesión para este cultivador. Cada temporada de exterior cosecha diez plantas para su consumo y se agobia mucho pensando en las consecuen- cias que podrían derivar de una falta de discreción. No quiero abundar en este tema porque nuestro jardinero es un hombre mayor, de casi 60 años, que jamás en su vida ha cometido delito alguno ni ha hecho mal a nadie…salvo cul- tivar en su pequeña propiedad algo de cannabis para con- sumo propio. Tocar este tema le pone furioso y hace que ponga en tela de juicio todo el sistema “democrático” de nuestro país. “La idea de que unos señores uniformados y Para mediados de agosto ya medía dos metros y medio Lo que este jardinero experto ha hecho ha sido filtrar el agua a través de un curso de arena de río
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